El 2 de junio, monseñor José María Arancedo ofició su última misa como arzobispo ante los fieles de Santa Fe. Llegó el tiempo de su sucesor, que tomará el mando una semana después, este sábado 9, en una ceremonia inédita para la grey católica, ya que será desdoblada. El vicario general saliente, Javier González, anticipó detalles de dicha ceremonia.

“La celebración y el traspaso del gobierno se va a dar en dos momentos: un momento canónico- jurídico, que es el de la toma de posesión de la diócesis y que será por la mañana en la Catedral, y (un momento litúrigico) a la tarde con la misa a las 17 horas en la Basílica, que va a ser el inicio del ministerio pastoral del nuevo arzobispo”, señaló González.

Por la mañana, Fenoy visitará las iglesias conventuales de barrio Sur para rezar ante las imágenes de la Virgen de cada una de ellas: a las 9:30 irá a Santo Domingo, a las 10:00 a San Francisco y a las 10:30 a la Iglesia de los Milagros (padres jesuitas).

Luego, a las 11:00, será el acto de asunción propiamente dicho, en la Catedral Metropolitana. “Será un acto sencillo”, aseguró González, y especificó cada paso del mismo. Una vez terminado, Fenoy “ya será arzobispo de Santa Fe con todas sus funciones”.

En cuanto a la misa, oficiarla en la Basílica fue un pedido del propio Fenoy, por su devoción a la Virgen de Guadalupe, “pero además es una forma de no mezclar lo jurídico con lo litúrgico”. No obstante, en la ceremonia “se va a leer la bula (el decreto papal) para que la gente pueda escuchar el nombramiento de Francisco (al nuevo obispo)”.

Es importante que los fieles sepan que el sábado a la tarde esa será la única misa en toda la ciudad, ya que se dispuso la suspensión de todas las demás.

Nuevo gobierno

Luego de asumir, Fenoy deberá nombrar a su vicario general, ya que esa función cesa junto con la del obispo saliente. “Es una obligación (designarlo)”, informó González, aunque aclaró que primero debe darse un tiempo para “conocer a los sacerdotes (de la ciudad) y colocar ahí al que él crea que es quien mejor puede trabajar con él. Es un cargo de directa y estrecha relación con el arzobispo; es como su otro yo”.

En cuanto a los delegados episcopales, estos no cambian, salvo que el nuevo arzobispo disponga lo contrario. Y para los demás vicarios, puede tomarse más tiempo.