Una pareja caminaba con su hijita a la vera del arroyo Las Totoras, a unos 5 kilómetros de la ciudad homónima, cuando vieron “algo” raro en el suelo. Aunque de lejos parecía una piedra, a los dos les llamó la atención, le sacaron fotos con sus celulares y las enviaron a la página de Facebook del Museo de la Ciudad. Y llegó la sorpresa: son los restos de un mastodonte, mamífero parecido al actual elefante pero más grande, que comenzó a extinguirse hace miles de años. Expertos locales, en base a los sedimentos donde estaban los huesos, calculan que el hallazgo tiene nada menos que entre 8 mil y 30 mil años de antigüedad.

Melisa Acosta y Federico Palavecino caminaban el sábado 26 de mayo por la zona, divisaron los restos fósiles y astutamente decidieron retratar lo visto y enviar un mensaje al Museo de la Ciudad de Totoras. Fue así que ese mismo fin de semana todo un equipo de trabajo comenzó el rescate del curioso material óseo de la megafauna.

Laura Accetta, directora del museo, relató que la extracción de los huesos la realizaron junto a Luz Irrazábal, paleontóloga del Conicet que tiene la concesión de excavación de la cuenca del Carcarañá y Luciano Rey, responsable del Área de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe. Los restos fueron llevados al museo para su limpieza, reconstrucción y posterior exhibición.

Explicó que pudieron certificar que se trata de los restos de un mastodonte porque lo que se descubrió en principio fue un molar, y la dentadura es “más fácil determinar de qué especie extinta se trata”. La antigüedad se estimó en forma indirecta. “En Argentina no existe un laboratorio que analice la cantidad de años que tiene ese fragmento de hueso. Habría que mandarlo al exterior y es muy costoso”, explicó Laura. Agregó que, por eso, es complicado conocer la data exacta de los huesos hallados. Pero hay indicios para acotarla, aunque amplios.“Puede ser desde hace 30 mil años como más lejana, hasta 8 mil años como mínimo, y ese cálculo se toma en base a los sedimentos que hay alrededor. Permiten determinar si vivieron en una época más lluviosa o más seca, por ejemplo, y con eso el período”.

Más fósiles

El hallazgo de los huesos de la dentadura del mastodonte no fue lo único descubierto en Totoras. Encontraron también fragmentos de huesos pertenecientes a “otros bichos”, como los llamó Laura a falta de precisiones, por el momento. La referencia es a otros animales que convivieron en la misma época. Como un pariente de la actual vizcacha.

Debido a que el arroyo está canalizado, lo más probable que hayan salido a la superficie por la crecida del arroyo y así se fue lavando la tierra. Esa explicación dio Laura para entender cómo fue que los huesos asomaron a la superficie en el Siglo XXI.

Accetta anunció que a raíz de este hallazgo pretenden comenzar un proyecto de revalorización en la zona de las barrancas del arroyo. Pero no se tratará de una excavación sistémica hasta el momento.

Hace cinco años, en otra zona pero en la misma ciudad de Totoras, hallaron el caparazón de un gliptodonte, especie de la mega fauna extinta hace miles de años. Hoy, el fósil se exhibe en el Museo de la Ciudad de Totoras.