La bronquiolitis es una enfermedad que se presenta con bastante frecuencia, sobre todo en épocas donde las temperaturas son bajas. En algunos casos puede llegar a ser grave, dado que provoca una inflamación aguda de las vías aéreas inferiores -bronquiolos-. En general, afecta a los más pequeños, en especial a los bebés menores de 6 meses, aunque también se puede presentar en niños más grandes e incluso en adultos. Durante el invierno e incluso hasta comienzos de la primavera es una causa frecuente de hospitalización de niños menores de un año durante el invierno y comienzos de la primavera.

Un estudio realizado en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez indica que las patologías respiratorias son responsables del 20,6% de las muertes en niños recién nacidos. Esta proporción ha aumentado hacia 2007 respecto de la década de los noventa, aunque en los últimos años ha vuelto a descender.

La causa más frecuente de la bronquiolitis es el virus sincicial respiratorio (VSR), al que más de la mitad de los bebés están expuestos a este virus en su primer año de vida. Otras causas de la bronquiolitis pueden ser el Adenovirus y la influenza -gripe- en sus diversos tipos.

El virus se transmite de una persona a otra por el contacto directo con las manos contaminadas con secreciones nasales o a través de gotitas aerotransportadas generadas al toser o estornudar, por aquellos que presentan la enfermedad.

Respecto de los síntomas, es necesario destacar que la bronquiolitis suele comenzar como un resfrío. Luego de dos o tres días de ese cuadro, algunos niños pueden tener pocos síntomas o síntomas menores y otros desarrollar más problemas respiratorios, como sibilancias -ruido similar a un silbido en el pecho, al respirar- y tos. A su vez, un niño con bronquiolitis puede presentar tos, fatiga, fiebre, taquipnea -respiración muy rápida-, y color azulado en la piel, las uñas o los labios debido a la falta de oxígeno. Este último síntoma indica que requiere atención médica en forma urgente, ya que ninguna de las partes de su cuerpo está recibiendo la cantidad de oxígeno óptima para su desarrollo y funcionamiento.

Al igual que sucede con la mayoría de las patologías, la prevención resulta fundamental para reducir la cantidad de casos y de muertes causadas por esta patología. Por eso, los especialistas recomiendan una serie de pautas a seguir que pueden ser clave al momento de prevenir el contagio de la bronquiolitis y contribuir a que haya menos niños afectados.

1- Es importante lavarse las manos con cierta frecuencia en general y siempre antes de tocar a un bebé, sobre todo cuando la persona llega de la calle y estuvo en ambientes que pueden estar contaminados, como los transportes públicos, por ejemplo

2- Lavar los juguetes de tela y limpiar con frecuencia las superficies y el resto de los objetos que están en contacto con las manos y la boca de los niños

3- Evitar el humo del tabaco; es aconsejable no fumar ni dejar que nadie fume dentro de la casa porque los componentes del tabaco permanecen en paredes y tejidos incluso después de ventilar. Tampoco se debe fumar cerca de ellos en espacios abiertos

4- Cambiarse de ropa al llegar a casa si se ha estado en un lugar donde se fuma o se ha fumado y pedir a los cuidadores que lo hagan

5- Ventilar la casa todos los días, especialmente si hay personas enfermas con síntomas de catarro o gripe, y considerar que las temperaturas no sean extremas, tanto frías como calientes

6- Dentro de lo posible, evitar las aglomeraciones y los ambientes que pueden propiciar el contagio, como hospitales, centros de salud, transportes públicos

7- Usar pañuelos desechables para reducir contagios

8- Al estornudar o toser, llevarse el interior del codo a la boca en lugar de la mano y lavarse las manos posteriormente

9- Prolongar la lactancia materna hasta los seis meses de vida, dado que contribuye al desarrollo del sistema inmune de los bebés