Estados Unidos pidió hoy al nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, que “escuche” el deseo del pueblo cubano de un país “más libre y democrático”, que mejore su calidad de vida y acabe con la “represión”, y dijo que el flamante líder tiene la opción de dirigir el país hacia un nuevo paradigma.

“El nuevo presidente de Cuba debería dar pasos concretos para mejorar la vida del pueblo cubano, respetar los derechos humanos, acabar con la represión y permitir mayores libertades políticas y económicas”, dijo a la agencia de noticias Efe una vocera del Departamento de Estado estadounidense.

“Urgimos al presidente Díaz-Canel a escuchar y responder a las peticiones de los ciudadanos cubanos de tener una Cuba más próspera, libre y democrática”, añadió.

Preguntada por si Washington considera como un cambio el relevo de poder en la isla, la vocera respondió que el hasta ahora presidente cubano, Raúl Castro, “seguirá teniendo influencia como primer secretario del Partido Comunista de Cuba” (PCC, único), cargo en el que permanecerá hasta 2021.

“El presidente Díaz-Canel tiene ahora una decisión que tomar: seguir con el precedente autoritario que marcaron los hermanos Castro, o avanzar hacia un estilo de gobierno más abierto y democrático”, indicó la vocera.

La vocera criticó el proceso de elección de Díaz-Canel en el Parlamento de Cuba, al asegurar que “los ciudadanos cubanos no tuvieron ningún poder real para influir en el resultado de este proceso de transición no democrático” ya que las candidaturas únicas fueron designadas por el PCC.

“Estamos decepcionados porque el Gobierno cubano optó por silenciar a las voces independientes y mantener su represivo monopolio del poder, en lugar de permitir que su pueblo tuviera una capacidad de decisión significativa mediante elecciones libres, justas y competitivas”, indicó la fuente.

La Casa Blanca adelantó este miércoles que no planea cambiar la política antagonista hacia Cuba que ha mantenido el presidente de EE.UU., Donald Trump, desde su llegada al poder el año pasado, y que se ha manifestado en la restricción del comercio y los viajes de los estadounidenses a la isla.