Preocupación por el estado de las cárceles en la provincia

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Jaquelina Balangione, Defensora General de la Provincia de Santa Fe, inspeccionó sin previo aviso la cárcel de Coronda y las impresiones que se llevó fueron muy negativas. “No es nada nuevo lo que encontramos”, expresó la funcionaria.

“Hay un denominador común en todas las cárceles recorridas, que es lo que pasa con la situación de emergencia educativa y laboral: prácticamente no existen cupos, y los que hay no son adecuados para las personas que transitan su vida en el encierro”, manifestó.

Sobre la vida en los distintos sectores del penal visitado, Balangione contó que “el pabellón 4 es tranquilo ya que la pastoral evangélica trata de cultivar valores espirituales”. En este lugar hay más de 100 muchachos “de buen comportamiento”. 

Pero esta situación no se replica en otros pabellones donde la vida de los presos es muy distinta. “Están practicamente todo el día sin hacer nada, con condiciones de limpieza muy pobres”, explicó la Defensora.

Según sus propias apreciaciones, “la celda n°1 está destinada a tirar la basura y en la n°2 vive un interno”, “están todas las ventanas sin vidrio, las conexiones eléctricas son peligrosas”.

Sobre lo último mencionado, Balangione indicó que la semana pasada falleció un interno en la unidad 3 de Rosario. “Murió electrocutado por tocar un ventilador, estaba a punto de obtener la libertad, tenía una familia”.

Otra de las cuestiones que preocupa es la actividad nula de los convictos durante el tiempo que pasan dentro de la cárcel. “El Estado tiene en custodia a las personas privadas de la libertad”, comentó Balangione, al mismo tiempo que también informó que mantuvo una conversación con el gobernador de la provincia “para ver si a principios de marzo se puede concretar una reunión con el ministro de educación, la ministra de salud, el ministro de trabajo, obras públicas”, para tratar de mejorar las condiciones de vida de los convictos.

“Algunos están sumidos en la depresión, empastillados, esto habla de cierta corrupción dentro del sistema penitenciario”, dijo.

“Tenemos personas encerradas por un delito, pero la pregunta es qué hacemos con ellas y para qué”, se preguntó la funcionaria. “La ley habla de la progresividad de la pena, y de la reinserción social: la pena tiene que aprovecharse para cultivar a las personas”, cerró.