Últimos detalles para el Acuario a la vera del Paraná

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Ahora sí. El Centro Científico, Tecnológico y Educativo “Acuario del Río Paraná”, entró en la recta final para su inauguración, prevista para el mes que viene. Si bien el gobierno provincial tiene el anuncio bajo siete llaves, varias fuentes consultadas dejaron entrever que restan detalles. Las peceras ya fueron montadas y se están trasladando los peces a su nuevo hábitat, que podrá ser disfrutado por los amantes de la fauna ictícola del río Paraná.

Hubo tantos anuncios frustrados por la dilación de los plazos que reina la prudencia en los despachos oficiales. El proyecto había arrancado en los primeros años de la gobernación de Hermes Binner y el puntapié inicial fue en 2008.

Sin embargo, recién en 2011 se comenzó la licitación con la idea de inaugurarlo en 2013. Ahora, sin cronograma oficial, todo se encamina a cortar cintas en febrero.

“Está todo casi listo”, confió una fuente inobjetable. Las enormes peceras en las que se podrán apreciar unos 7 mil peces de más de 80 especies autóctonas del Paraná ya están instaladas. Es decir, que se superó exitosamente la etapa de prueba de los filtros, regulación de las temperaturas y oxigenación. Ya casi el 50 por ciento de todos los peces están conociendo su nueva “casa”.

La pretensión de emular lo más genuinamente posible el ambiente acuático de los ejemplares parece haber surtido efecto. Será una sala de muestra sin antecedentes en la provincia y en el país.

El entorno y el bar de la primera planta (adjudicado a un empresario gastronómico local bajo el nombre de Aquabar) ya están habilitados al público. El espacio verde (designado como Angel Tulio Zof) quedó inaugurado en plena campaña política de 2015. Se trata de un nuevo paseo ribereño con algunos bancos, cestos y parquizado. Un lugar para estar cerca del río.

El resto de la estructura de hormigón está finalizada, dando cumplimiento a una licitación en tres etapas que tuvo sus contratiempos. Un primer tramo en 2011 en manos de Dinale, y luego las otras dos en 2014 a cargo de la misma contratista lograron cumplimentar la obra de ingeniería.

El Acuario ocupa un lugar renovado en el corazón de Arroyito. Son 2,5 hectáreas en Paseo Ribereño y Cordiviola, a escasos metros del parque Alem. Desde allí, se recorta la figura rectangular del edificio con 3.500 metros cuadrados cubiertos.

Una estructura a tres niveles con planta baja (laboratorio científico y piletones en tierra), el entrepiso donde funciona Aquabar y una planta superior con la gran atracción del lugar: la sala de exposiciones con las anunciadas 9 peceras gigantes con dos enormes tubos cilíndricos de 3 metros de diámetro. En este nivel también funcionará un auditorio para 100 personas.

Cuando se corten las cintas, y el Acuario esté finalmente habilitado al público, quienes lo visiten constatarán por qué será único en la región. Las diferentes peceras imitarán los distintos ecosistemas del río, arroyos, efluentes y lagunas. Además de verlos, el público tendrá dispositivos táctiles con información de cada especie.

Así se anunció el “Temaikén” rosarino, que en un mes promete ser realidad.

Científico y turístico

Unos 12 científicos ya trabajan en el edificio ubicado frente al parque Alem. Los profesionales son de la plataforma de biotecnología acuática que estaba en las instalaciones del IBR (La Siberia).

Este grupo, que depende tanto del Conicet como de la UNR, y está abocado a investigar poblaciones de peces con determinados marcadores genéticos, el análisis del grado de parentesco de reproductores para acuicultura, el crecimiento de los peces y el desarrollo de familias con tolerancia para bajas temperaturas para la especie del pacú.

El centro de investigación “con proyección internacional” se perfila como el único a nivel país que ayudará al desarrollo de la acuicultura en Argentina.

Desde el punto de vista turístico, el Acuario ya se anuncia como un nuevo atractivo de la franja costera rosarina.