El lider del PSOE reunciará si el partido apoya a Rajoy

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Este sábado se reúne el Comité Federal del PSOE, unos 300 delegados elegidos en el último Congreso, en medio de la fractura del partido, la peor crisis de su historia. Pero por el momento, no existe ninguna probabilidad de que se pueda cerrar la profunda herida que presentan un partido con 137 años de existencia, el que más ha gobernado en la etapa democrática en España.

En la noche de este viernes, el secretario general Pedro Sánchez, que encabeza uno de los dos “bandos” (así los definió) en que se ha escindido el Partido Socialista Obrero Español, deslizó que renunciará a su cargo si una parte del partido decide apoyar a un gobierno del conservador Mariano Rajoy.

Esta situación de crisis en el socialismo fue provocada por los pésimos resultados de las elecciones regionales en Galicia y País Vasco en los que los socialistas han perdido 11 diputados.

Sánchez fue el candidato en los comicios generales del 20 de diciembre de 2015, donde ningún partido obtuvo la mayoría absoluta que permite formar gobierno, situación que generó una parálisis institucional insuperable por lo que se convocaron otras elecciones anticipadas para el 26 de junio pasado. Fueron los peores resultados del PSOE en su historia. De 202 diputados que llegó a tener en su bancada ahora solo exhibe 85.

Del comité de la Comisión Federal de 36 miembros, tres de esas posiciones han quedado vacantes, 17 miembros renunciaron señalando que de esta manera el organismo quedaba sin entidad representativa y por lo tanto terminaba el mandato de Sánchez. Debía hacerse cargo una comisión gestora.

Pero el secretario general decidió dar batalla, declaró que los 15 dimitentes ya no formaban parte de la directiva y que él continuaba con los otros miembros que no habían renunciado. Sin embargo, cuando se produjo la primera reunión convocada por Sánchez, dos representantes no acudieron. El secretario general solo cuenta con 15 apoyos.

A partir de ese momento, en una seguidilla de vértigo, cada bando “ilegalizó” al otro. El organismo previsto para superar estos conflictos, la Comisión de Garantías del Comité Federal, estaba dividido con mayoría de los críticos. La presidenta, leal a Sánchez, se negó a convocar la Comisión pero la mayoría, críticos, se reunió y ayer decidió que debe hacerse cargo del PSOE una comisión gestora. Sánchez no reconoce esta decisión.

El secretario general, en conferencia de prensa, repitió que el Comité Federal debe aprobar en su reunión del sábado su propuesta, que precipitó el cisma, de convocar a elecciones de la militancia para el 23 de octubre y a un congreso extraordinario que tiene que ratificar los resultados.

Sánchez no eludió el trasfondo político del conflicto fratricida. Insistió en su total rechazo de un gobierno de Rajoy o por mayoría absoluta o mediante una segunda votación en la investidura, gracias a la abstención de 11 diputados socialistas. Este conflicto entre “las dos almas” del PSOE ha crecido porque Sánchez insiste en que el partido debe ahora tratar de formar un gobierno “transversal”, de izquierdas, en una coalición con Podemos (que incluye a Izquierda Unida).

Como la suma de ambas fuerzas no alcanza para los 176 diputados con los que se forma la mayoría absoluta o se puede formalizar el gobierno en minoría por una abstención técnica, Sánchez se propone tratar de lograr un pacto con las fuerzas independentistas catalanas de Esquerra Republicana y los “pujolistas” del Partido Democrático.

Esta es una asociación prohibida expresamente por el Comité Federal. Se opone a un acuerdo con Podemos y rechaza totalmente cualquier otro con los secesionistas porque “atentan contra la integridad territorial de España”.

El secretario general anunció que si el Comité Federal “decide que hay que pasar a la abstención, no puedo administrar una decisión que no comparto”. O sea, presentará su renuncia.

Los críticos insisten en que el dictamen de la Comisión de Garantías, impugnado por los rivales, respalda su propuesta a favor de una gestora. Ambas posiciones, los críticos y los leales a Sánchez, son totalmente incompatibles. ¿Podrá reunirse el Comité Federal? ¿Quiénes participarán? ¿Seguirá el feroz encono entre los bandos en pugna que se ilegalizan mutuamente?

Desde la dirección de la sede central (Sánchez) se ha pedido a las autoridades policiales que aumenten un dispositivo de seguridad ante el temor de un conflicto violento entre los fratricidas.

Este terremoto político impide que se pueda realizar una moción de investidura. ¿En una ronda de consultas, a qué dirigente socialista llamaría el Rey sin parecer que actúa como árbitro en el conflicto interno? Hasta ahora, Sánchez ha sido el representante natural de los socialistas como secretario general pero esta “ilegalizado” por la otra mitad en que se ha fracturado el PSOE.

Tiene que pasar algo para que la prescripción constitucional de la ronda de consultas reales se verifique para determinar si existe un candidato a la presidencia del gobierno.

La clave puede ser que se produzca una ruptura del bloque parlamentario y predominen los críticos que ahora disponen de 44 diputados contra 40 del bando de Pedro Sánchez. Una mayoría de críticos podría intentar expulsar a los “sanchistas” y elegir nuevas autoridades. El Rey podría llamar a uno de esos elegidos. Todo muy complicado.