El Feng Shui de los alimentos que mejora la salud

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Los chinos consideran que la mayoría de los alimentos son medicinales, y que si seguimos una dieta adecuada podemos prevenir muchas dolencias y remediar otras. Un entorno saludable y buenos hábitos de vida como respirar bien, son otros aspectos tan importantes para la Medicina Tradicional China.

Cuando realizo una intervención Feng Shui en una vivienda, abordo en su totalidad la energía que rodea y nutre a sus habitantes, pudiendo sugerir algunos cambios en la dieta.

Al trabajar las fuentes de Chi internas y externas de un individuo o grupo, el Feng Shui logra un equilibrio más auténtico y duradero. Por ejemplo, exceso de energía Yang o caliente en el corazón (presión alta, hipertensión), tiene que ver posiblemente con un exceso del elemento fuego en la dieta que hay que balancear.

En la constitución energética de una persona influyen, además, su tendencia de base y la circunstancial que está dada por los aspectos ya mencionados y por otros factores tales como la edad, el tipo de trabajo que realiza, la época del año, los cambios climáticos, y el estado de los órganos del cuerpo que absorben el Chi. Es el desequilibrio energético el que lleva a la enfermedad. Si el Chi vital es escaso o débil, o si es excesivo, los órganos que se nutren de él pueden dañarse y la persona comienza a estresarse en todo su ser.

Dime que sientes y te diré qué comer

Teniendo siempre presente que la base de una buena alimentación está en la variedad y la tendencia a lo natural más que a lo industrializado, y sin pretensión de reemplazar el asesoramiento médico, el Feng Shui puede sugerir un listado de alimentos recomendables y otros que deben restringirse en cada caso.

Consideramos a los alimentos por sus cualidades energéticas. Ellos pueden ser predominantemente Ying, o Yang, o neutros. También se los clasifica de acuerdo a las cinco energías que constituyen el universo: agua, fuego, metal, madera, tierra.

Las personas con una constitución de base caliente (Yang) se ven favorecidas por alimentos que contengan energía fría o fresca; por el contrario, las personas con constitución fría (Yin) deben compensar con alimentos que contengan energía caliente o templada.

Las emociones y los estados de ánimo son un buen indicador del estado energético de una persona y su entorno. Cuando en una casa encontramos desarmonías emocionales vinculadas con el exceso de preocupación, hay que equilibrar la energía tierra tanto en el ambiente como en la alimentación. En este caso, una sugerencia saludable sería reducir los alimentos tierra para no sobrecargar este elemento del Chi personal, pues su exceso ocasiona, entre otros trastornos, mucha preocupación. También es conveniente aumentar la ingesta de agua (el agua controla a la tierra).

El Yin-Yang de tu comida

Los alimentos que tienen una naturaleza refrescante o relajante, como las bebidas alcohólicas, el azúcar, los helados y las frutas se consideran más bien Yin y por eso ayudan a equilibrar a una persona en estado predominantemente Yang: temperamental, hiperactiva o agresiva. Asimismo, estos alimentos Yin ayudarán a combatir o contrarrestar un entorno excesivamente Yang (caliente, seco o activo). Esta es la razón fundamental por la cual quienes viven en los trópicos o van de vacaciones a lugares donde hace mucho calor, tienden automáticamente a buscar alimentos mas relajantes o Yin. Por el contrario, al realizar esfuerzos físicos en pleno invierno (Yin) buscamos la energía del fuego y las cualidades que aportan alimentos más cálidos y sabrosos (Yang).

Como regla general, hay que recordar que los alimentos Yang son los que producen calor, y los que contienen mayor cantidad de sal, grasas y proteínas (carne, huevos, pescado). Mientras que los alimentos Yin son más refrescantes, contienen más líquido y son más dulces (frutas, yogur, verduras).

Otro aspecto a tener en cuenta para evaluar las cualidades energéticas de una comida es el sabor. El término “sabor” hace referencia a la naturaleza curativa de un alimento o planta y no necesariamente a su sabor tal y como se entiende en Occidente. Muchos alimentos poseen combinaciones de más de un sabor como es el caso del tomate o del kiwi que son dulces y agrios a la vez.

Los alimentos agrios, amargos y salados se consideran Yin, ideales por lo tanto para aplacar estados de nerviosismo o el calor corporal. Los alimentos picantes y los dulces son Yang, recomendados para combatir el frío, los estados melancólicos o la apatía.

Los chinos distinguen además cinco sabores que se corresponden con las cinco energías elementales:

• Los alimentos salados están asociados al elemento agua. Influyen en el riñón, ablandan el cuerpo, lo humedecen y eliminan toxinas. Ejemplos: el cerdo, los mejillones y la sal. Estos alimentos proporcionan un Chi asociado a la capacidad de adaptación y a la sensibilidad, un exceso puede traer estados melancólicos y aislamiento.

• Los alimentos picantes están asociados al elemento metal. Influyen en el pulmón, dispersan el estancamiento de la energía, haciéndola fluir por todo el cuerpo. Ejemplos: el ajo, el jengibre y las cebollas. Ellos nos dan energía que ayuda a tener claridad de pensamiento y poder de concreción. Un exceso de alimentos metal puede provocar problemas de comunicación y obsesiones.

• Los alimentos agrios están asociados al elemento madera. Influyen sobre el hígado, estimulan la absorción y la contracción y ayudan a descomponer la grasa. Ejemplos: limón, manzana, kiwi. Pueden estimular tu creatividad y poder de comunicación, un exceso de ellos pueden conducir a la ira.

• Los alimentos amargos están asociados al elemento fuego. Influyen sobre el corazón, drenan y contrarrestan la humedad. Ejemplos: café, té, almendras. Incentivan la iniciativa, la pasión y la alegría. Un exceso de ellos puede traer problemas con los límites y el autocontrol.

• Los alimentos dulces están asociados al elemento tierra. Influyen sobre el bazo y el páncreas, fortalecen, humedecen y ayudan a tonificar el cuerpo. Ejemplos: los dátiles, el arroz y el pollo. Ellos nos dan estabilidad y voluntad, un exceso en la dieta puede traer un apego a lo establecido, falta de motivación.

¡Atención con la cocción!

Otro parámetro para tener en cuenta las cualidades de lo que comemos y bebemos es su temperatura. Esta cualidad se analiza por el efecto que produce más que por la temperatura en sí. De acuerdo a este criterio hay alimentos calientes, templados, fríos y frescos.

Los alimentos calientes y templados, tales como los pimientos verdes y rojos, el jengibre seco, los puerros y la leche de coco se consideran Yang y se emplean para tratar dolencias relacionadas con el frío causadas por un exceso de Yin (por ejemplo, sentir frío, tener diarrea o sufrir reumatismo articular crónico).

Los alimentos fríos y frescos, como las berenjenas, la soja germinada, la sandía y los tomates pertenecen a la categoría Yin y se usan para tratar dolencias relacionadas con el calor causadas por un exceso de Yang (por ejemplo, la gripe, el estreñimiento y los eczemas).

Algunos alimentos como el arroz y la pasta se consideran neutros porque en ellos no predominan ni el frío ni el calor. Estos últimos no ejercen ningún efecto sobre la constitución, y por tanto se consideran como alimentos de uso corriente.

Los métodos de cocción y de elaboración pueden modificar la cualidad Yin o Yang de un alimento. Esto es porque la temperatura, a través del fuego, puede imprimirles más o menos Yang. Por ejemplo, un tomate, que es de naturaleza Yin, puede reducir esta característica al ser horneado. El arroz integral hervido es muy equilibrado, sin embargo, inflado (horneado) se va al extremo Yang. El tofu es bastante Yin, horneado se convierte en ligeramente Yang.

La leche es un alimento Yin, sin embargo, el proceso de elaboración de queso curado la convierte en muy Yang. La leche de soja es muy Yin, el proceso de elaboración del miso (salado y fermentado) la convierte en muy Yang. Es un Yang muy beneficioso, pero debe tomarse una pequeña cantidad. La manzana cruda es ligeramente Yin, asarla la equilibra haciéndola más Yang, es por tanto muy adecuada para el invierno (enfría menos).

CLARIN