Exigen que el PRO apure la ley de humedales

''

Fue uno de los primeros proyectos que anunció Mauricio Macri como presidente. El 2 de febrero, prometió una ley para proteger los humedales, un tema del que casi no se habla, pero que cuando arrecian las inundaciones veraniegas suele figurar como una de las patas de una posible solución integral. Hasta la semana pasada no hubo avances. Recién el miércoles hubo una comunicación que podría empezar a destrabar el conflicto, aunque hay tantos intereses cruzados que la iniciativa podría terminar a la deriva.

Pese al anuncio de Macri y compañía, el Gobierno todavía no presentó ningún proyecto y lo más probable es que no lo haga. La idea del oficialismo es trabajar sobre dos iniciativas previas: una de los senadores Fernando Solanas, Magdalena Odarda y Jaime Linares, y otra del Frente para la Victoria, aunque sus impulsores literalmente se borraron del tema. En ese marco, la semana pasada “Pino” denunció que “el macrismo frena el tratamiento”.

El proyecto de Solanas, Odarda y Linares fue enviado en febrero a la comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable que conduce “Pino”. El reglamento de la Cámara de Senadores sólo concede un plazo de 7 días para pedir el giro a una comisión, pero recién el 19 de mayo la Secretaría Parlamentaria agregó un giro extra a Agricultura, presidida por Alfredo de Angeli. Desde el sector de Solanas denunciaron que la maniobra fue ilegal y que el objetivo es ponerle trabas a la iniciativa, que estaba a punto de conseguir un dictamen para ser llevado al reciento.

A diferencia de otras leyes, como la de glaciares, el proyecto de Odarda, Solanas y Linares no es prohibitivo. Aunque tiene ciertas restricciones, parte de la base de que lo humedales pueden ser aprovechados de manera sustentable. Por eso, el primer objetivo que menciona, además de asegurar la conservación, es promover su “uso racional”. Y aclara que “podrán realizarse en los humedales todos aquellos aprovechamientos tradicionales que no afecten su funcionamiento”.

Los asesores de De Angeli y Pinedo ya adelantaron su disconformidad con que haya humedales de alto valor de conservación que no puedan transformarse.

Para apurar el tratamiento, en junio “Pino” Solanas convocó, durante tres martes consecutivos, a plenarios de las dos comisiones. Sin embargo, en ninguna hubo quórum ya que los legisladores de Cambiemos no se presentaron.

Finalmente, esta semana se abrió un canal de comunicación, que terminó con un diálogo entre Solanas y De Angeli. Y el lunes se concretó una reunión técnica de asesores de ambos senadores y del jefe de la bancada oficialista, Federico Pinedo. Pero las diferencias son grandes: en el macrismo no quieren saber nada con una ley que pueda llegar a frenar inversiones.

Del otro lado advierten que para proteger hay que poner límites. El rumor en los pasillos del Congreso es que el macrismo, sencillamente, no quiere ninguna ley. Por eso el miedo de los defensores del proyecto es que desde el Gobierno apuren una regulación similar a la que se está impulsando en Chile para proteger los glaciares: un sello de goma que no sirva para nada, que sea un proyecto de explotación antes que de protección.

Sobre el contenido de los proyectos, lo único que manifestaron hasta ahora desde Cambiemos es su oposición al artículo 9, que es el que divide a los humedales en tres categorías de protección. Los asesores de De Angeli y Pinedo ya adelantaron su disconformidad con el primer grupo, que son aquellos “sectores de alto valor de conservación que no deben transformarse”. En otras palabras, están en contra de que haya humedales que no se puedan tocar.

Con la experiencia de las leyes de glaciares y de bosques a cuestas, desde el sector de Solanas adelantaron dos aspectos que buscarán introducir: achicar de cinco a tres años el tiempo necesario para confeccionar el mapa de humedales y que hasta que ese inventario no este hecho, se prohíba la destrucción de humedales. Sin moratoria, los humedales quedarían expuestos a la especulación y es posible que la norma termine acelerando su destrucción, como ocurrió con los glaciares y los bosques nativos. Es posible que sobre estos temas haya diferencias en el futuro.

Otro artículo que dará que hablar es la necesidad de que los estudios de impacto ambiental estratégico se evalúen acumulativamente. Para que se entienda: si se quiere hacer un country, no habrá que hacer un análisis del proyecto aislado, sino teniendo en cuenta todos los barrios de la zona.

En el macrismo no quieren saber nada con una ley que pueda llegar a frenar inversiones.

El proyecto tiene un rotundo apoyo entre las organizaciones civiles. También juntó más de 31 mil firmas una petición publicada en la plataforma Change. Y la divulgación fue brutal. Hubo dos audiencias públicas con representantes de los más variados sectores.

“La ley de humedales va a salir”

De Angeli fue una de las caras visibles de las protesta contra la instalación de dos pasteras en Fray Bentos, Uruguay. Por eso desde el colectivo “Salvemos al río Gualeguaychú” no escondieron su molestia con el senador macrista por su falta de iniciativa frente a la ley de humedales y emitieron una carta crítica en la que exigieron que, por lo menos, se presente en los plenarios convocados por Solanas.

En el despacho de De Angeli, en cambio, defendieron su actuación. “El proceso legislativo es completamente normal y la ley de humedales va a salir, pero queremos que sea la mejor ley, que sea integral, que salga por consenso, y que apunte al medio ambiente y su cuidado, pero teniendo en cuenta las actividades productivas sustentables”, explicaron a Infobae.

“Alfredo es de Entre Ríos, que es una provincia que está atravesada por humedales y en esa zona hay muchas actividades productivas, por lo que hay que consultar a todos, al Ministerio de Agricultura, al de Energía, al de Ambiente, al de Producción. Queremos avanzar en las conversaciones con todos estos sectores y acercar posiciones”, insistieron.

Ante la consulta sobre con qué artículo o disposición de los proyectos en boga no están de acuerdo, respondieron que ese debate quedará para más adelante.

“Si no hay ley, en cuatro años se acaban los humedales”, se alarman en el entorno de Solanas.

Hasta donde pudo averiguar este medio, hay tres actores que ya le manifestaron al Gobierno su descontento: los sectores sojero y minero (los mismos que se opusieron a las leyes de bosques y de glaciares, respectivamente), y el inmobiliario, que se acaba de anotar una victoria con los cambios que el presidente Macri decretó en la ley de tierras.

“Pino” Solanas está decidido a que salga la ley. Es casi un tema personal para él y su equipo. “Si no hay ley, en cuatro años se acaban los humedales”, se alarman en su entorno. Enfrente estarán tres sectores aliados al Gobierno y que es probable que extiendan su presión al Frente para la Victoria, cuyos senadores no mostraron el más mínimo interés de volver a la carga con sus propios proyectos. En el medio, los humedales, un tema que, al parecer, sólo interesa cuando hay inundaciones, básicamente en verano. Quizás el invierno sea un buen momento para instalar el tema y prevenir antes que curar.