La alcaldesa electa de Roma agita las aguas políticas en Italia

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La elegida nueva alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, declaró ayer que su victoria tiene “un valor extraordinario” porque será la primera mujer al frente de la capital italiana, “en un momento histórico en el que la paridad (entre sexos) es aún una quimera”. El triunfo de Raggi agitó las aguas políticas en la península. Así, el primer ministro Matteo Renzi reconoció la gran victoria del Movimiento Cinco Estrellas (M5S, partido “antisistema” al que pertenece Raggi) en las elecciones municipales, dijo que no va a renunciar y llamó a no dramatizar los resultados que, subrayó, “no son un voto de protesta contra su Gobierno”.

“Con franqueza, hay un elemento nacional muy fuerte que emerge del escrutinio y es la derrota del Partido Demócrata (PD, en el Gobierno nacional) en casi todos los municipios donde el M5S se presentó”, dijo Renzi. Se refería en concreto al batacazo que recibió en Roma y Turín, gobernadas durante el último quinquenio por su formación y donde en la segunda vuelta se impusieron las candidatas del M5S, Raggi y Chiara Appendino (31). En opinión del premier, el resultado no responde a un voto de protesta sino al “ansia de cambio” en los municipios que votaron.

No obstante, los analistas consideran que es un duro golpe para Renzi ya que su partido perdió importantes plazas como Roma o Turín, conquistadas ahora por dos mujeres del movimiento del ex cómico Beppe Grillo, que celebró estos resultados y adelantó que la formación se prepara para “volar alto” y conquistar el poder a escala nacional, a gobernar el país. Se trataría del segundo intento de alcanzar el poder del partido de Grillo, que no logró formar coalición de gobierno tras las elecciones generales de 2013 pese a haber sido el partido más votado en solitario.

Virginia Raggi, la primera mujer que llega a la alcaldía de Roma, es una abogada y una figura ascendente del partido M5S, surgido al calor de las consecuencias de la crisis económica europea de 2009 y con un tono reticente a Europa. Nacida en Roma, Raggi entró en política hace sólo cinco años, seducida por el discurso radical del M5S, que juró, como otros partidos en Europa, acabar con los políticos tradicionales. Raggi señaló que fue el nacimiento de su hijo Matteo lo que la empujó a actuar frente a la degradación de la capital, una situación que exaspera a gran parte de sus más de dos millones de habitantes.

Elegida como consejera municipal en 2013, esta graduada en la Universidad de Roma, especializada en propiedad intelectual, se dio a conocer rápidamente por su elocuencia y su obstinación. Gran parte de su infancia en el barrio romano de San Juan de Letrán la pasó estudiando. Un accidente la obligó a dejar de andar en moto (una de sus pasiones) y ahora circula en bicicleta, en una ciudad en donde quiere construir muchos más carriles para ciclistas.

Para aspirar a la alcaldía tuvo primero que ganar las primarias del M5S, organizadas en internet siguiendo la filosofía participativa del partido. Poco después, los romanos descubrieron el rostro de esta mujer en grandes carteles en el subte y en los micros. Raggi construyó su éxito gracias a la exasperación de sus conciudadanos, cansados de años de parálisis e ineficacia de la administración municipal en cuestiones como el transporte público. Además, logró capitalizar el descontento popular que existe en Roma por los recientes escándalos de corrupción, especialmente luego de la renuncia a fines de 2015 del anterior alcalde Ignazio Marino, acusado de malversación de fondos. Ahora tendrá que demostrar sus aptitudes para gobernar en un enorme desafío no sólo para ella, sino para el M5S, que se juega su credibilidad.