Unión recordó el ascenso de 1974

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Aparecen parados, de izquierda a derecha: Barro, Silguero, Rojas, Zanabria, Mazzoni y Burtovoy. Abajo, Juárez, Sacconi, Valencia, Luque y Garello. Arrancó dirigiendo César Castagno y terminó ascendiendo con don Carmelo Faraone como entrenador. La foto es de esa temporada, en un clásico en cancha de Colón.

Ya pasaron 41 años y la crónica siempre invita a volver por el túnel del tiempo. Porque hoy, cuando los planteles se instalan en el mar, las arenas y las lagunas, ese Unión 1974 usaba -de la mano del eterno Carlos Hurtado como profe- los escalones de la misma cancha para que los jugadores adquirieran fuerza en las piernas.

Pocos saben que ese camino a la gloria que se llevó don Carmelo Faraone arrancó con un tal César Castagno, cuyo antecedente inmediato era el siguiente: “entrenador que había sacado campeón a Central Córdoba”.

En esa primera parte de la temporada, por entonces llamado Torneo Preparación, Unión arranca mejor de lo que todos pensaban y termina segundo, bien arriba, como consecuencia de una sola derrota (frente al combativo Temperley) en esa zona sur.

Luego, el esquema de competencia de la AFA programaba lo que se denominó Copa Campeonato. Es ahí, en medio del cambio de nombres, que llega Carmelo Faraone a Santa Fe.

El meritorio cuarto puesto en la tabla general se desluce porque los graves incidentes que se producen en Almirante Brown, lo condicionan a Unión y debe jugar cruces definitorios afuera de Santa Fe.

La primera final es con el “Celeste” y en Rosario: Unión empata con Temperley y los otros también empatan. La segunda fecha decisiva también es empate y el rival es Central Córdoba. Hasta que hay que ir hasta Mataderos para verle la cara al durísimo Nueva Chicago. Nadie lo daba como candidato a Unión, sin embargo el “Tate” golea 4-0 y queda más vivo que nunca.

¿Qué faltaba para ascender? Casi nada, muy poco. Un cuadrangular más, donde el “1-2” suben a Primera. La AFA dispone que todos los cotejos se jueguen en la ciudad de Junín.

Para agregarle mucho más suspenso todavía, Unión empata los tres partidos y el que asciende primero es Temperley. Entonces, llega el momento de la verdad: un solo partido con dientes apretados en Campana, en la cancha de Villa Dálmine.

Un éxodo tatengue en autos, micros, camionetas y camiones pinta de rojo con blanco la ciudad de Campana. Un tal Hilario Bravi, nacido en Casilda y anotado como “puntero” derecho en su DNI, se queda con la foto de la tarde: se mete en el área y define ante la salida de Landaburu.

El final marca que Unión es de Primera. Termina el partido y el plantel, con la caravana que lo escolta, vuelve a Santa Fe. En su cancha, cerca de la una de la madrugada, los espera una multitud.

Ese ascenso en Campana, el de hace 41 años, quedará en la historia por siempre.

Porque además dejó atrás una mala experiencia, ya que después del descenso sufrido en 1970, los dirigentes lo desafiliaron a Unión de los registros de la AFA y buscaron un atajo: llegar al Campeonato Nacional del fútbol grande a través de los torneos regionales del interior (algo que aprobaron los socios en asamblea).

En el ‘73 llega la reinscripción a la AFA y en el ‘74 el ascenso. Lejos de achicarse, al año siguiente, los dirigentes de turno (Súper Manuel Corral, Julio Baldi y Gerónimo Veglia), armaron un equipazo en 1975 con el “Toto” Lorenzo en el banco y el “Loco” Gatti en el arco.