Autismo, ¿cómo pueden las TIC mejorar el trastorno?

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Los cambios que producen las nuevas tecnologías van mucho más allá de sus usos sociales. También pueden ser una oportunidad para expandir el conocimiento con respecto a cómo funciona el cerebro y hasta mejorar la calidad de vida de chicos con trastornos del espectro autista (TEA).

El autismo es un grupo de trastornos del desarrollo cerebral con una amplia gama de síntomas, habilidades y niveles de deterioro o discapacidad que pueden tener los niños.

En el marco de las ”II Jornadas Internacionales sobre Tecnologías de la Información aplicadas al diagnóstico e intervención de los trastornos del espectro autista”, Miguel Ángel García Coto, profesor de psicopatologia infantil en Universidad de Palermo, explica que “la mayoría de los chicos con TEA tienen una modalidad cognitiva muy particular que es básicamente no verbal, sino visual”.

“Ellos lo que hacen es puntuar patrones y a partir de ahí se manejan en el mundo de acuerdo con estos, tanto visuales como algorítmicos, acústicos, etc. Entonces, es importantísimo que al tener esta modalidad cognitiva, las pantallas les permiten poner en juego esa capacidad intuitiva de llegar y acceder a lugares y metas que en la vida real por ahí no podrían”, agrega.

Para la licenciada Cynthia D”Agostino las TIC representan una gran herramienta de integración porque “dan la posibilidad de incluir a la familia y hermanos, trabajar la flexibilidad, aprender a través de tutoriales, practicar, volver a empezar y hacer muchos ensayos, y eso mejora la inclusión, la autoeficacia y la autoestima”.

Sin embargo, sostiene D”Agostino, todavía existen “muchos prejuicios sobre la intervención de la tecnología en casos de TEA”.

“Con la hipótesis de que la tecnología puede servir para los TEA, se tomó una muestra de adolescentes entre 10 y 17 años con TEA y se realizó el estudio a través de encuestas. También estaban los padres para contrastar esos datos. La consola Wii es el dispositivo que más utilizan para jugar, seguido de la Play y los iPads y tablets. Prefieren jugar principalmente solos, por lo tanto, se considera que un punto a mejorar es el diseño de herramientas para trabajar con otras personas”.

Apptismo

El ingeniero Guido Guzmán forma parte del equipo multidisciplinario de laboratorio de aprendizaje biológico y artificial (LBAL) del Hospital Italiano, donde ingenieros biomédicos, neurocientíficos, bioingenieros, psicólogos, biólogos, terapeutas, fonoaudiólogos, profesores de educación física y médicos llevan adelante proyectos que engloban a las TIC.

Una de ella es Apptismo, una app que engloba diferentes aplicaciones para tabletas táctiles y que busca facilitar y fortalecer la comunicación y el entendimiento entre una persona con TEA y sus padres y/o tutores.

“Apptismo reúne a un grupo de aplicaciones desarrolladas en el país que cumplen con las características que buscan los padres y tutores para la comunicación con personas con TEA. Son herramientas personalizables y económicas, que motivan la expresividad de un paciente con TEA mediante estímulos visuales y auditivos. Buscamos generar una herramienta económica, accesible, innovadora y completamente personalizable que motive la expresividad y mejore la calidad de vida”, explica Guzmán.

“La idea es que sea un introductor hacia otras tecnologías. Busca generar herramientas útiles, accesibles, innovadoras e intuitivas que ayuden en la terapéutica y mejoren la calidad de vida. Tiene un fin tripartito: académico, social y terapéutico”.

Mis Pictocuentos

Es una app para Android que puede usarse en tablets y teléfonos celulares, que tiene como objetivo crear cuentos, editarlos y compartirlos con otras personas.

“Forma parte de una serie de aplicaciones desarrolladas con el fin de ayudar a personas que tienen dificultades de expresión mediante el lenguaje oral y que se comunican más eficientemente mediante imágenes”, explica la licenciada Patricia Gómez.

“Una de sus funciones es ayudar a los niños a comprender mejor su entorno y a la vez brindar una herramienta a padres y profesionales para crear cuentos, compartirlos y despertar interés en los niños”, agrega.

Mis Pictocuentos se puede descargar a través de Google Play y ya cuenta con más de 2.000 downloads en Argentina, España, México, entre otros países, en idiomas como español, portugués e inglés.

Encastres y robótica

Para María Merino Martínez -psicóloga y coordinadora de Asociación Autismo Burgos, España-, “una buena manera de integrar a chicos con y sin TEA es mediante actividades que puedan realizar en común”, que ambos tengan la capacidad y posibilidad de realizar, como la creación de robots. En ese sentido, la First Lego League es un desafío internacional anual para jóvenes de 10 a 16 años, que consiste en desarrollar un proyecto trabajando en equipo.

¿Qué es lo que se viene?

“Todavía no existe un estudio sistematizado que muestre los avances de las TIC. Pero sí sobre cómo la pantalla, al ser un campo acotado, permite que se activen funciones cognitivas que estarían más bien ausentes en la vida real. Además, en el caso de los videojuegos, tienen un entrenamiento en velocidad de respuesta, planificación, resolución de situaciones y memoria de trabajo”, comenta García Coto.

“Es decir que hay muchas posibilidades. Los chicos se animan más en las TIC que en la vida real. Entonces pueden servir como ”motor” para hacer en la vida real cosas que directamente a lo mejor no se animan”.

El kinect, por ejemplo, expande mediante los sensores la posibilidad de activar respuestas musculares que quizás en otras situaciones no son tan sencillas de activar. Las tecnologías basadas en el sistema Lego Based Therapy abren la posibilidad de que se asignen roles, que se haga un trabajo constructivo con metas comunes y sobre todo que un chico interactúe con otro u otros en función de metas comunes.

Otro de los grandes desafíos es que las TIC puedan servir como puente para estudiar cómo se producen las respuestas cerebrales de los chicos ante los nuevos estímulos y así conocer con mayor profundidad las causas de la enfermedad.

“Esto nos confronta con la realidad de que el pensamiento y los conceptos no siempre están enmarcados por la palabra, por el desarrollo del lenguaje, que hay mucho más que lo que el lenguaje puede producir. Y ese es un gran reto, es decir, cómo hacen, cómo ayudar a que desarrollen eso”, finaliza García Coto.

IB