El cigarrillo electrónico: más problemas que soluciones

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El cigarrillo electrónico como método para dejar de fumar es, desde hace ya algunos años, un tema controversial a nivel global. Su comercialización en nuestro país está prohibida desde 2011, pero muchos pacientes continúan preguntando sobre su efectividad para sustituir al cigarrillo convencional.

 

“Se trata de un aerosol que se aspira y produce vapor caliente, con sustancias muy parecidas al cigarrillo pero en cantidades o dosis mucho menores. Pero no sabemos qué pasa cuando alguien lo consume a largo plazo. Lo que sí sabemos es que el vapor contamina el aire ambiental porque tiene casi las mismas toxinas que el cigarrillo común. De hecho, se encontraron elementos carcinogénicos en el vapor. Pueden tener o no nicotina, pero hasta ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se expidió respecto a la seguridad del cigarrillo electrónico para la salud y su eficacia para dejar de fumar.”, explica la doctora Cristina Borrajo (M.N. 60747), neumonóloga y presidenta de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

 

El líquido que contienen los cigarrillos electrónicos es, de por sí, altamente tóxico y se recomienda evitar el contacto con piel y mucosas así como mantenerlo fuera del alcance de los niños ya que la nicotina es un potente veneno y se han descripto algunas muertes infantiles por su ingestión.

 

“Además, no hay certeza sobre si es eficaz para dejar de fumar. La OMS  ya reconoció que el cigarrillo electrónico reduce el número de dosis de tabaco consumidas al día. Pero como no existe una dosis de tabaco que sea segura, la reducción del daño del tabaquismo es relativa. Resumiendo: el hecho de reducir el consumo no es una solución para el tabaquismo”, explica Borrajo.

 

Los profesionales de la salud deben abstenerse de recomendar el cigarrillo electrónico por la falta de datos seguros con respecto a seguridad y eficacia. La ANMAT ha prohibido su publicidad y venta hasta tanto no se tenga información más confiable, sin embargo se consiguen con facilidad por Internet o la gente los compra en el exterior. En Europa se calcula que casi 30 millones de personas usan alguna variante de este dispositivo. En nuestro país debido a la prohibición de venta no se puede calcular la cantidad de usuarios.

 

Fuente: Prensa Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

 

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