A principios de los 90 el Ing. Garibotti dio a luz un inteligente proyecto de riego en la región norte al cual luego me acoplé e impulsé de diversas maneras.
Es nuestro deber como gestores de la idea poner un manto de claridad sobre sobre el mismo en estos momentos en que los productores son llamados a firmar un compromiso imposible de cumplir.
Con Garibotti fuimos los primeros en llegar a las oficinas del PROSAP en la calle Belgrano y tratar de lograr que autoridades nacionales prestaran desde Buenos Aires un mínimo de ayuda a las necesidades de nuestra “querencia”. Llama la atención cómo nos excluyeron desde el principio en todas las gestiones que realizaron a partir del momento en que copiaron nuestra idea.
Mucho más llama la atención el valor al cual llegó la obra. Los cálculos fehacientes que realizamos en su momento no superaban los 3 o 4 millones de dólares. Hoy este emprendimiento supera los 40 millones.
Técnicamente el proyecto original se parece muy poco al actualmente propuesto. Basta aclarar un punto: el agua del Paraná se toma río abajo para llevarla río arriba cuando el proyecto original decía todo lo contrario. Ni que hablar de los costos operativos que permanecen en la oscuridad más absoluta.
También llama la atención que no se ha tenido en cuenta la posibilidad de usar el río Amores y los humedales de su cuenca, como fuente de agua que no requiere energía de bombeo, y solo necesita construirse dos diques reguladores de tierra, uno agua abajo del puente de la ruta 100-S a la entrada de Guillermina y el otro aguas abajo del puente de la ruta nacional N° 11 a la altura de Ocampo.
La Provincia está haciendo una obra similar sobre el río Salado, en Tostado, por lo que se tiene información fehaciente técnica y económica.
En el proyecto que se promueve, no se ha dicho nada sobre cual será el costo operativo de la energía para bombear el agua del Paraná por cañería ni se ha asegurado que estará disponible esa energía, lo que es dudoso, ya que la provisión actual está al límite de su capacidad.
Como no tenemos inversiones en la zona tampoco tuvimos jamás intereses económicos en esta obra. Por eso podemos hablar con fundamento y libertad, alentando a nuestros amigos chacareros y productores a que no se dejen embaucar con espejitos de colores. El riego es bueno y necesario, pero esta obra tal como está planteada, es mala y corrupta.
Gaspar I. Gazzola, Ing.
ggazzola@gmail.com Escribe: Gaspar Gazzola (DNI: 11775909)