Roberto "Pimpi" Camino, asesinado el 19 de marzo pasado cuando se encontraba en la puerta del bar Ezeiza, en Servando Bayo al 1400 de la ciudad de Rosario, sacó a luz pública la estrecha relación entre los barrabravas y la policía provincial. Por Darío Gómez.
Osvaldo Toledo y Horacio Ghirardi.
El asesino, que fue descripto por los testigos como un hombre joven que llevaba una gorrita, desapareció del lugar sin que nadie de los que rodeaba a Pimpi siquiera sacara un arma para defenderlo o intentar tomar revancha.
Hasta el momento se tejieron diversas hipótesis sobre el caso, que se trata de la interna de la barra, que Pimpi brindaba seguridad a cocinas de la droga, que la pelea fue por una deuda, que Pimpi había pagado $40.000 por su hijo detenido y no se había cumplido el acuerdo, etc. Varios testigos declaron que a esa hora de la madrugada había muchos parroquianos que escucharon los disparos pero llamativamente nadie llamó al 111. ¿Por qué razón limpiaron la escena del crimen y demoraron tanto en llevar al Pimpi al hospital en el BMW que había comprado hace una semana en $80.000?
Camino nunca andaba sólo, temía por su muerte, se sentía perseguido y el día anterior del hecho fue con su abogado a la Oficina de Inteligencia de Drogas para reclarmar por qué los seguían durante los últimos treinta días, y ahí le negaron que lo estuvieran haciendo. Esa noche fatídica fue al bar porque lo citó el sargento Alejandro Ismael Urquiza, conocido como "Angelito Negro", estrecho colaborador del jefe de la policía de la provincia, Daniel Toledo desde 1983. El policía de la de la brigada de investigaciones era el nexo permanente con el barrabrava, el que acordó su detención cuando se encontraba prófugo en Buenos Aires para venderlo como un logro policial, e incluso cuando acordaron la entrega del hijo de Pimpi, detenido una semana antes e imputado de homicidio calificado.
La Policía conocía los "negocios" de Camino con detalle pero siempre recibió protección, también cuando estuvo detenido le preparon una celda vip con Internet.
El juez de Instrucción Javier Beltramone no confía en la Policía, a tal punto que en las últimas horas ordenó que la causa en la que se investiga la muerte de Roberto "Pimpi" Camino recaiga en la División Asuntos Internos, que depende directamente del Ministerio de Gobierno y dejará de actuar la Brigada de Homicidios.
La jueza Federal de Rosario, Laura Inés Cosidoy, también desconfía de la policía. Dijo que "no creía que Toledo pudiera ser jefe de la Policía provincial por los problemas de inseguridad que dejó aquí (por Rosario)", y fue terminante el decir: "El Ministerio de Seguridad no existe".
El jefe de la Policía de la Provincia Daniel Toledo siempre tuvo el respaldo político del gobierno. El propio Binner lo puso en funciones en la Unidad Regional II en febrero de 2008 en algo inusual ya que normalmente el gobernador no concurre a ese tipo de actos. Meses después aparecía la denuncia del oficial Raffo sobre las cajas negras de la policía que llegaban a Toledo y las famosas licencias de taxi en Rosario. Durante su gestión al frente de la Policía rosarina hizo también una cercana relación con Horacio Ghirardi, secretario de Gobierno Municipal en ese entonces y actual secretario de Seguridad Pública.
Cuando ocurrió el asesinato de Camino y apareció 'Angelito Negro' en escena, todos los ojos miraron al jefe policial y su sostén político. ¿Qué se habrá llevado a la tumba Pimpi sobre los arreglos con la Policía de los últimos años? ¿La organización que López tenía en Newell's e integraba la barrabrava no tenía consentimiento policial o eran parte de ella?
A muchos les molestó que la investigación quede en manos de Bonfatti y no de los encargados de la Seguridad que hicieron poco para que se conozca la verdad de los hechos. Fuente: SM