“El combustible, que es lo que pone en movimiento al transporte, paradójicamente lo está deteniendo”. Así lo afirma en un comunicado la la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, que nuclea a 51 cámaras de todo el país.

Es que argumentan que llenar los tanques de los camiones aumentó 88.5% en los últimos doce meses, 23% en septiembre y 64.5% en el tercer trimestre del año, por lo que advierten: “La economía del sector está en emergencia”.

“La contundente suba abarca tanto al segmento minorista como mayorista del gas-oil y remarca la preocupación de los empresarios del transporte de cargas frente a costos que no dejan de crecer”, señalan.

Aún en este contexto, desde la Federación aseguran que “se proyectan nuevos aumentos del combustible para la última parte del año dada la magnitud de la devaluación del peso y un posible aumento de los precios de internacionales del petróleo”.

Según se explican, el esquema vigente de conformación del precio interno de los combustibles surge a partir de las variaciones del crudo internacional (Brent) y el tipo de cambio, además de los impuestos y el precio de los biocombustibles, en menor medida. “Dicho esquema de desregulación del mercado de hidrocarburos, vigente desde el 1° de octubre de 2017, tuvo como antecedente el Acuerdo de Transición a Precios Internacionales suscripto entre las firmas petroleras y el Ministerio de Energía a principios de 2017, el cual vinculaba el precio interno con el precio internacional y el tipo de cambio bajo un sistema de bandas”, indican.

En tanto, de acuerdo con el índice de la propia Federación -que mide once rubros relacionados con el sector-, en septiembre, los costos del sector subieron 12.71%, siendo el guarismo más alto desde 2002. “A esta preocupante situación se le suma la carga impositiva que deben soportar las empresas que se dedican a transportar mercadería por carretera, por lo que la competitividad está cada vez más comprometida”, alertan.