Ariel Máximo "Guille" Cantero
Al líder de Los Monos le achacan estos hechos junto a otras ocho personas, entre ellas a “Teletubi” Delgado, condenado por el triple crimen de Villa Moreno.

 

Ariel Máximo “Guille” Cantero fue identificado como ideólogo de al menos seis atentados contra viviendas relacionadas con jueces que investigaron y juzgaron a la banda de Los Monos. Los fiscales actuantes ya le habían atribuido ese rol en los dos de los primeros ataques de la serie, domicilios vinculados a Ismael Manfrín, el presidente del tribunal que lo condenó en abril pasado. Ahora los encargados del Ministerio Público de la Acusación (MPA) añadirán en su contra estar detrás de otros episodios encadenados y posteriores a esos, como los disparos a viviendas que pertenecieron a la familia de otra de las juezas de ese cuerpo y a la de una magistrada que por estos días revisa las condenas al clan de barrio La Granada.

Un dato sobresaliente de la investigación es que en la preparación de estos mismos atentados, actuando en coordinación con “Guille”, aparece según los fiscales un condenado por el triple crimen de la Villa Moreno, perpetrado el 1º de enero de 2012 en una canchita de Dorrego y Presidente Quintana. Se trata de Daniel Alejandro “Teletubi” Delgado, detectado por los investigadores pasando datos de los domicilios que resultaron blanco de ataques, supuestamente bajo instrucciones surgidas del líder de Los Monos.

Teletubi” Delgado, que está preso en la cárcel de Piñero, será acusado por estas acciones hoy, desde las 15, en el Centro de Justicia Penal. En la misma audiencia está previsto que imputen a “Guille”, quien deberá seguir el acto por videoconferencia desde la unidad penitenciaria de Ezeiza, donde se encuentra detenido, asistiendo a la vez como imputado en un juicio por narcotráfico en los Tribunales Federales (ver aparte).

Cerca del esclarecimiento

Los fiscales estiman haber quedado próximos al esclarecimiento de varios de los 14 atentados que tuvieron como objetivos de manera serial a jueces y policías que investigaron a una organización delictiva. Los acusados en total por estos hechos serán nueve.

A principios de agosto “Guille” Cantero fue señalado por dos fiscales como organizador de las dos primeras balaceras a viviendas de jueces y funcionarios que investigaron y juzgaron a Los Monos. Se trató de los tiroteos del 29 de mayo contra dos domicilios en los que vivió Ismael Manfrín, el presidente del tribunal que en abril pasado lo condenó a 22 años por asociación ilícita y homicidio.

Tras una pesquisa de cuatro meses, que incluyó escuchas telefónicas en directo, registros de celulares, seguimientos domiciliarios y análisis de relaciones entre decenas de personas, los fiscales diagramaron el modo en que se planificaron los atentados, la logística empleada y la selección de los ejecutores. Entre los nuevos hechos que se endilgarán al grupo en el que están “Guille” y “Teletubi” se incluyen los ataques a fines de julio al edificio Marisol de Dorrego al 1600 y a una casa de Zeballos al 2500 que pertenecieron a Horacio Usandizaga, padre de la jueza Marisol Usandizaga, miembro del tribunal que condenó a Los Monos en abril. Asimismo, los tiros contra el Centro de Justicia Penal, a principios de agosto.

Una de los puntos notorios de la pesquisa consistió en captar a “Teletubi” Delgado como organizador de algunas de las balaceras. Delgado cumple condena a 21 años de prisión en la cárcel de Piñero como integrante del grupo que reclutó Sergio “Quemado” Rodríguez para vengar un ataque a tiros a su hijo y que derivó en la matanza de tres militantes sociales en la Villa Moreno el primer día de 2012. La evidencia recogida por el equipo de fiscales revela, según fuentes del caso, contactos mediatos entre “Teletubi” y “Guille” relacionados con la planificación de atentados luego concretados. Además, una foto en uno de los celulares secuestrados, los muestra a ambos juntos en el pabellón 7 de Piñero, días antes de que “Guille” fuera trasladado a la cárcel federal de Resistencia.

Los vínculos entre miembros del clan Cantero y algunos de los condenados por el triple crimen de Villa Moreno no son desconocidos. Detalles de esas relaciones fueron ventilados tanto en el juicio por la matanza de los tres militantes como en el reciente proceso a Los Monos.

En relación a los atentados de este año, la hipótesis de los fiscales es que “Teletubi” tomó la posta como instigador una vez que “Guille” fue transferido fuera de la provincia. Los enlaces entre ellos no son directos sino a través de terceras personas, algunas de las cuales también serán imputadas por las balaceras.

Entre estas personas despuntan dos jóvenes que ya están presos e imputados por el ataque a tiros de la sede de la Fiscalía Regional de Montevideo al 1900 ocurrida el 14 de agosto. Se trata de Lucía U., de 24 años, y Matías C., de 21. Los fiscales les adjudicarán hechos ligados a esta secuencia de balaceras en base a nueva evidencia. Fuentes de la causa indican que Lucía U. aparece en comunicaciones reiteradas con “Teletubi”, y Matías C. lo hace con “Guille”.

Por participar del grupo ejecutor de estas balaceras los fiscales les cargarán hoy nuevos hechos a los ya acusados Matías y Leonel F.; a Damián “Colombiano” Ch. (señalado como uno de los autores del asesinato de Jonatan Funes); y a Aldana M., implicada en la colocación de una granada en la sede de la PDI. Otros acusados son José Alberto C. y Claudio C.

Entre los 14 incidentes investigados están los producidos contra viviendas que pertenecieron a la familia de la jueza Usandizaga; un edificio donde vivió Gabriela Sansó, una de las magistradas que revisa la sentencia condenatoria a la banda mencionada; contra la casa donde vivieron policías que investigaron a Los Monos; y residencias ligadas al juez Juan Carlos Vienna, y a su familia.

En los atentados a las viviendas de Manfrín trabajaron las fiscales Natalia Benvenutto y Valeria Pedrana. Luego se integró otra unidad para los siguientes hechos coordinada por los fiscales Nicolás Foppiani, Aníbal Vescovo, Matías Edery y Miguel Moreno junto a efectivos de la PDI, la TOE y fuerzas federales.

Entre las labores hubo polícías que se encargaron de escuchar teléfonos y analizar las pericias de esas líneas. Otros que hicieron tareas de calle e inteligencia. Empleados del Fiscalía que analizaron evidencia y una policía civil que analizó videos. Además, se armaron perfiles y análisis de inteligencia. Todo eso desembocó en los allanamientos de ayer a la mañana (ver pág. 39) y en las audiencias que se celebrarán la tarde de hoy.