Paraná medio: La GRAN MURALLA Argentina.

Está sobre el tapete el tema de los muros o barreras para aislar poblaciones, contener o impedir el tránsito, el intercambio y las relaciones entre regiones y países, o internamente separando lugares, clases sociales o residenciales, etc.

Casos producidos y sostenidos con argumentos estratégicos o razones xenofóbicas, “políticas”, de protección o acaparamiento de recursos naturales y de conveniencias o perjuicios verdaderos o supuestos, generalmente definidos por uno de los “lados” del territorio dividido.

Murallas y barreras han sido y son interpuestas en base a discriminaciones, para fines defensivos o de prevención de daños de algún tipo, y son sostenidas generalmente por el sector dominante. A menudo producen resultados y consecuencias de mayores y más indignantes injusticias y discriminaciones.

Numerosos ejemplos pueblan la historia y la geografía. Basta recordar algunas famosas como las Murallas de China, (construidas para limitar las invasiones desde Mongolia y Manchuria), el Muro de Adriano en Inglaterra, la Muralla de Ávila, la Muralla romana de Lugo, en Galicia.

Y más contemporáneas, el Muro de Berlín, el Muro Israelí de Cisjordania, en construcción, y el proyecto de Muralla entre EU y Méjico, en parte una realidad que conmueve y genera rechazos y disputas, sin más.

Pero no todos las barreras y murallas son construcciones humanas.

La naturaleza en su evolución modelando el universo ha producido infinitos procesos estelares de magnitudes aún desconocidas, generando galaxias, agujeros negros, soles,… planetas y lunas,

En el caso de nuestra Tierra ha generado gran diversidad de ambientes, en los cuales florece la vida terrestre en sus más diversas formas, hasta la humanidad.

También ha producido obstáculos formidables en su topografía por ejemplo, las “arrugas” o montañas con enormes desniveles a escala humana, de difícil pasaje, las gélidas regiones hacia los polos y las altas cumbres, la inmensidad de los océanos y los desiertos, y muchos lugares  que son formidables barreras naturales.

Pero el hombre se esforzó y aprendió a construir caminos, puentes, túneles, he hizo vehículos para transportar y trasladarse, para navegar y volar, superando obstáculos, viajando y comunicándose en maravillosas formas a través de las distancias…

En nuestro país existen una diversidad de obstáculos o muros naturales de difícil traspaso, y numerosos recursos y construcciones creados para sortearlos.

Por ejemplo, en nuestros límites con los países vecinos, el mapa físico y de rutas nos muestra numerosas carreteras, pasos, puentes, túneles, que posibilitan el traslado de personas y el transporte de todo tipo de materiales y equipos, mercaderías, alimentos, servicios, etc.

Aún en lugares en que no se trata de grandes ciudades o regiones desarrolladas, existen obras de arte viales muy importantes que conectan localidades y zonas de modestas magnitudes y recursos, respondiendo a la necesidad fundamental de comunicarse, de integrarse.

Por contraste, bien al interior de nuestra República Argentina existe una barrera o muralla natural de 540 km de longitud, que no es atravesada por obra vial alguna, ni ruta, ni puente ni túnel que conecte los pueblos vecinos con “los del otro lado”.

Y existe sólo una barrera así; no hay región o sitio alguno en toda la geografía nacional  que se acerque siquiera a semejante aislación.

Desde el Puente Gral. Belgrano (Corrientes-Resistencia), hasta el Túnel Santa Fe-Paraná median dichos 540 Km, a lo largo de los cuales el Rio Paraná y su valle de inundación, aíslan las poblaciones de ambas márgenes y zonas aledañas (más de 500.000 habitantes), sin conexión fehaciente, sólo anecdóticas, cual es una balsa diaria entre Goya y Reconquista,… meritoria.

Dicha ancestral división geográfica, esconde o impide la integración de un territorio inter-provincial (SO de Corrientes y Norte de Santa Fe, e incluso NO de Entre Ríos), con enormes potencialidades, y no menor postergación.

La persistencia de esa “muralla” contribuye decisivamente a un desarrollo relativamente limitado de la región, frenado, silenciosamente impedido. -“Por las noches vemos las luces de las poblaciones del otro lado del Río…, casi no nos damos cuenta, es como si no existieran…!”

Hace tiempo que se brega por construir un puente en el sector medio de la barrera, en la zona de Reconquista-Goya.

El Proyecto se consolidó desde hace unos 20 años, con intensos y valiosos trabajos de definición de la traza, del diseño y planeamiento de la obra ingenieril y de construcción, de prospectivas del impacto ambiental, el presupuesto, etc., listo para llamar a licitación de la obra hace más de 10 años, más precisamente en 2004, fecha desde la cual comenzó su postergación.

Nuevos proyectos…

Se perciben desde hace poco tiempo, fuertes presiones políticas, promesas, informes, para priorizar la construcción de un segundo puente entre Resistencia y Corrientes, y otro entre Santa Fe y Paraná (¿!).

Se aduce que el puente Gral. Belgrano tiene momentos de sobrecarga, y que el Túnel  presenta limitaciones en momentos pico, etc., y que es muy importante integrar un corredor bioceánico o pasador de tránsito para los transportadores brasileros y chilenos…

Por cierto que en el sector medio de la gran Muralla, lejos de dichos extremos, no hay problemas para cruzarla, simplemente no se pasa, no hay comunicación, no existen “los del otro lado”…!

Caben unas preguntas: Si el puente Gral. Belgrano y el Túnel distan 540 km ¿No es normal que estén sobrecargados, por la ausencia de otro cruce intermedio? Y además que estén complicadas las áreas ciudadanas o metropolitanas cercanas? No olvidar que el tránsito de larga distancia incluso internacional, está forzado a cruzar la gran barrera por sus extremos…

¿Cuánto se aliviaría el tránsito en el Puente Gral. Belgrano y el Túnel Subfluvial, si tuviéramos un paso en la zona media? ¿20%, 30%? Interesante ponderarlo, incluyendo el paso de transportes de sustancias riesgosas o peligrosas…

Otras realidades y razones

La obra Lavalle–Avellaneda (Goya–Reconquista), no será solamente un pasador de tránsito, que es lo que se desea ampliar en los otros proyectos, sino que se inscribe en la línea del Desarrollo Territorial de nuestro País, con menos migraciones hacia las metrópolis, mejores condiciones y calidad de trabajo, de producción y de vida, con una ocupación territorial más normal.

Su prospectiva a mediano plazo está en línea con una política de distribución demográfica de la población más racional, positiva.

Y no concentradora en áreas metropolitanas hacinadas e inviables en muchos sectores o Partidos, como han sido las tendencias que produjeron las penosas realidades que soportamos hoy, y que aparentemente no sabemos cómo revertir.

La integración regional de ambas márgenes del gran Río, generará arraigo genuino de más gente en el Nuevo Territorio, potenciando pueblos que aún en la aislación actual, dan muestras de notables y diversas capacidades productivas, elaborativas, innovativas, de organización social y empresarial, de expresiones culturales, deportivas, turísticas, etc., de desarrollo.

La Gran Muralla argentina desafía a la imaginación política, no desde una perspectiva a corto plazo, centrípeta, sino en un escenario más amplio en la geografía y en el tiempo.

Nos desafía a pensar en un futuro que trascienda la visión cortoplacista, priorizando la proyección de obras que generen espacios y orienten la radicación, el arraigo y la expresión de los pueblos en todo el territorio nacional.

Si sólo interpretamos la demografía como curiosos datos ex-post a partir de los censos, de poco nos servirá esta importante disciplina para proyectar un mejor futuro para más conciudadanos.

Construir un Puente entre Corrientes y Santa Fe, únicas provincias vecinas sin conexión vial en todo el País, sí que es una prioridad sustentable y trascendente.

SaLÚ

Orlando Pilatti – Ing. Agrónomo – Ex Inta Rqta.

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