En una reciente rueda de prensa a medios nacionales, el presidente de General Motors para Argentina y Brasil, Carlos Zarlenga, condicionó la inversión anunciada en noviembre del año pasado, de 500 millones de dólares, para ser aplicados a la fabricación del nuevo Cruze en su planta de Alvear (Santa Fe), a la eliminación de impuestos distorsivos; un compromiso pasado tomado por el Presidente Mauricio Macri, hoy en un contexto económico sumamente delicado.

Por otro lado, la automotríz admitió un segundo condicionante a la hora de hablar de las suspensiones en su planta de Alvear: “Las suspensiones que aplicamos obedecen al mercado brasileño. Pensábamos que iba a ser de 2,8 millones de autos y venía bien hasta junio pero, en la segunda mitad del año, no creció tanto. Nuestra participación en el segmento C, el del Cruze, sigue creciendo. Estamos en un 18% y este mes puede llegar a ser el 20%. Lo que sucede es que hay un ajuste de inventarios asociado a esa expectativa de la industria. El año que viene creemos que va a haber un crecimiento en Brasil. Si el mercado evoluciona de esa forma, creo que vamos a volver a nuestro nivel de producción de cerca de 50.000 unidades como teníamos planeado”, reprodujo así Ambito Financiero, la respuesta de Zarlenga. De este modo, el ejecutivo supeditó la situación en la planta santafesina a la marcha de la economía brasilera: “Nosotros exportamos el 85% de lo que producimos”, explicó.