Además, según el organismo liderado por Christine Lagarde, en 2018 la Argentina cerrará con una baja del 2,6% del PBI y con una inflación del 40,5%.

 

Luego de haber aceptado el pedido de un desembolso millonario para el país, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a estimar los números de la Argentina para el año que viene y bajó sus pronósticos de crecimiento. En el informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés) diagnosticó que la economía caerá un 1,6% en 2019.

Pero esta no es la única cifra que alarma al Gobierno. El organismo, liderado por Christine Lagarde, analizó que 2018 no cerrará con un buen escenario: la actividad económica retrocederá un 2,6% en lo que queda del año.

Las proyecciones fueron presentadas este lunes en Bali, Indonesia, en el inicio de reuniones anuales del FMI junto al Banco Mundial, de las que participará el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne.

Los cálculos del Fondo fueron todavía más pesimistas que los del propio Gobierno, que sinceró hace un mes sus propios números y habló de una caída del PBI del 2,4% para este año.

Según las estimaciones de la entidad, 2019 comenzará con este panorama ya que arrastrará el saldo negativo de 2018 y recién se notará una recuperación a partir del segundo y tercer trimestre, aunque no alcanzaría un promedio anual positivo. En pleno año electoral, la cifra de la economía se combinará con un aumento del desempleo, que para el FMI llegará al 9,4%.

La inflación es otro de los puntos calientes del informe. Para 2018, el Fondo proyectó que alcanzará un 40,5%, por la depreciación de la moneda. Y esperan que el año que viene quede en un 20,2% anual.

Las buenas noticias podrían llegar posiblemente en 2020, periodo en el que vaticinan un posible crecimiento de 2,7% y de 3,2% en los años siguientes. Pero esto dependerá del cumplimiento de la Argentina “con la implementación continua de reformas y (haya) una recuperación de la confianza”, indica el informe.

A diferencia de nuestro país, la mayor contribución al crecimiento global lo hizo el resto de los países emergentes, con un 4,7% en 2018 y 2019. Con respecto a la región, América Latina progresará un 1,2% este año y un 2,2% el próximo.

Los principales impulsores de este grupo serán Brasil y México. En el caso del primero, que está en vilo por la definición de sus elecciones presidenciales, crecerá un 1,4% y un 2,4% respectivamente. Mientras que el segundo, un 2,2% y un 2,5%. La Argentina no será la única que irá a contramano de esta tendencia: el PBI de Venezuela descenderá un 18% este año y otro 5% el que viene.