Padres de una alumna de 5º año lo acusaron por las insinuaciones que recibía su hija a través de las redes. El colegio lo separó de ese curso.

 

El catequista del colegio La Salle separado de su cargo por denuncias de acoso, ya había sido cuestionado por los padres de otra alumna hace unos seis meses. A poco tiempo de comenzar el ciclo escolar, los papás de la menor habían advertido a la dirección del colegio por el tono de los mensajes que le enviaba a su hija. En esa oportunidad, las autoridades del colegio decidieron apartar al docente del curso. Pero recién lo separaron del colegio cuando otras tres estudiantes de tercer año denunciaron que el docente les enviaba mensajes y fotos inapropiadas a través de WhatsApp a sus teléfonos celulares.

Supervisores del Servicio de Enseñanza Privada de la provincia se instalarán desde esta mañana en el colegio de Mendoza y Alem para profundizar la investigación sumaria iniciada después de las denuncias de los padres de las alumnas del tercer año.

Las autoridades del colegio convocaron también a las familias de los estudiantes de ese curso a una reunión, que se desarrollará hoy por la mañana. Por la tarde, también, la comunidad educativa del colegio abrazará el edificio del La Salle (ver aparte).

Más testimonios

El supervisor general del Servicio de Enseñanza Privada, Fernando Acosta, explicó que la presencia de los funcionarios de Educación tiene como objetivo realizar entrevistas con directivos, secretarios, docentes y todos aquellos que puedan aportar datos al expediente administrativo.

Además, durante la semana se proyecta pautar entrevistas personales con las familias de las menores.

El funcionario volvió a señalar que existe un grado de certeza importante en los relatos de las alumnas sobre el comportamiento del catequista.

Concretamente, las adolescentes contaron que habían recibido repetidos mensajes y fotos inapropiadas a través de WhatsApp.

De acuerdo al relato de las chicas, el catequista se comunicaba con ellas en plena madrugada, les comentaba todas las publicaciones de Instagram o les pedía que le cuenten qué estaban haciendo. También las invitaba a salir “a tomar algo”.

El docente hizo su descargo escrito, donde negó las imputaciones. Pero, según pudo saber La Capital, la evidencia de la mensajería instantánea y las huellas de sus opiniones en redes sociales lo comprometen.

Curiosamente, después de que se hiciera pública esta situación, el docente dio de baja su cuenta de Twitter y de Facebook.

Una advertencia

Sin embargo, lo vivido por las estudiantes de tercer año no sería excepcional.

A poco tiempo del comienzo de este ciclo escolar, los padres de otra alumna de un curso del ciclo superior se habían reunido con los directores del colegio para advertirlos sobre la misma situación: los intercambios inadecuados que el catequista mantenía con su hija a través de las redes sociales, a quien “hostigaba en forma reiterada”, relataron.

Según manifestaron, el profesor se comunicaba con su hija y otras alumnas durante la madrugada, las invitaba a salir o les pedía que lo incluyeran cuando se reunían o cuando iban a bailar.

Sin embargo, en ese momento no se tomó en cuenta el relato de la alumna. Los directivos del colegio “consideraron que no era una situación de acoso y minimizaron los dichos de la estudiante. De todas formas, aún así, resolvieron que el catequista no esté más al frente de las clases de ese curso”, relató una fuente muy cercana al caso.

Autoridades del colegio reconocieron que existieron otras denuncias dando cuenta del accionar de este docente. “Pero -aclararon- fueron de un tenor menor y distinto” a lo relatado por las chicas de tercer año.

En el expediente abierto en el Ministerio de Educación tampoco se incluye ninguna referencia a este episodio de principios de año.

Sólo están reflejadas las cuatro actas abiertas después de que se decidiera apartar al profesor del colegio, con los relatos de las chicas y el descargo del docente.