Se suman denuncias contra el colegio confesional. Un empleado de la escuela dijo que la anterior conducción “avaló a catequistas que mantenían relaciones íntimas con alumnas”.

 

“Lo que se está denunciando ahora en el colegio La Salle no es nuevo. Arrancó en 2010 con una conducción nefasta, autoritaria, violenta que convalidó incluso relaciones íntimas de catequistas con estudiantes menores de edad”. Con estricta reserva de identidad un empleado de la escuela reveló a La Capital que la denuncia conocida esta semana contra un profesor por mandar mensajes y fotos inapropiadas a alumnas que generó en un verdadero escándalo en la ciudad, no fue un caso aislado sino más bien recurrente, con situaciones incluso más graves que afectaron a estudiantes y docentes.

“Ojalá que esto que está pasando sirva para que todos hablen y la verdad salga a la luz. Durante años hubo mucho miedo y silencio, con despidos de profesores muy valiosos que eran críticos y gente que terminó con problemas de salud por presiones y violencia psicológica”.

El referente de la comunidad educativa que accedió a dialogar con este diario mencionó que “el Ministerio de Educación sabía lo que pasaba en la escuela con la anterior conducción. Los supervisores estaban al tanto por denuncias de los docentes y ahora se instalarán en la escuela a investigar”.

Según la fuente, “los problemas en La Salle arrancaron en 2010 cuando se hizo cargo de la conducción de la escuela Juan Francisco Gironacci (que falleció en junio pasado) y el equipo directivo que lo acompañó a lo largo de su gestión. El panorama empezó a mejorar a fines del año pasado cuando llegaron un grupo de hermanos lasallanos con otro estilo y otros valores”.

El empleado del colegio contó que durante la gestión anterior “se avaló el accionar de un grupo de catequistas, ex alumnos del colegio, que no tenían el título docente pero estaban con los chicos en las aulas dictando contenidos”.

“Esos jóvenes catequistas tenían relaciones muy cercanas con las alumnas. Era vox populi en los pasillos de la escuela que incluso con algunas de ellas tenían relaciones”, agregó.

En ese sentido apuntó que “ante las advertencias que se le hacían de estas situaciones a la conducción del colegio, no se hacía lugar y se terminaba convalidando este accionar”.

También —siguió— era muy conocido entre todos los que asistían a la escuela que los integrantes de la Pastoral tenían relaciones con los alumnos a través de redes sociales y mensajería cuando no debía ocurrir”.

Presiones

De acuerdo al testimonio de este integrante de la comunidad educativa del colegio que funciona en Alem y Mendoza, “aquellos docentes que eran críticos de la conducción sufrían presiones de todo tipo. A algunos se los llegó a someter a virtuales interrogatorios de hasta cuatro horas en busca incluso de información que comprometiera a otro profesor”.

Luego agregó: “Muchos docentes valiosos fueron obligados a renunciar por su mirada crítica y otros terminaron con severos problemas de salud, uno de los docentes tuvo un incidente realmente grave por todo lo que padeció en el colegio”.

Las irregularidades, según el empleado, “era en todos los niveles de la institución y alcanzó a las mesas de exámenes donde también hubo problemas que se denunciaron y no se investigaron”.

Cuando se le preguntó a este integrante de la comunidad educativa del La Salle si lo había sorprendido la denuncia por acoso contra un profesor de catequesis, respondió de manera categórica: “Para nada. A nadie sorprendió porque todos los que somos parte de una forma u otra de la escuela sabíamos de este caso y otros más graves”.

“Ojalá —continuó— esto que está pasando sirva para que todos hablen y la verdad salga a la luz. Durante años en la escuela hubo mucho temor y silencio. Algún día se tenía que terminar”.

La fuente resaltó que el panorama “mejoró mucho desde fines del año pasado cuando llegaron desde Buenos Aires al colegio un grupo de hermanos lasallanos que vinieron a trabajar con otra actitud, con diálogo sin autoritarismo ni violencia, respetando y escuchando a todos los integrantes de la comunidad educativa, aceptando críticas y otras opiniones”.