El cuidado de niños y ancianos será uno de los empleos con mayor demanda en el futuro, por lo que es necesario buscar formas para remunerarlo, dijo el miércoles una especialista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en temas de género.

Históricamente, las llamadas “tareas de cuidado” fueron responsabilidad de las mujeres. Su inserción cada vez mayor en el mercado laboral, deja lugares que ocupan las niñeras y el personal de asistencia para adultos mayores.

“El cuidado remunerado es una gran oportunidad para la generación de empleo para todo el mundo”, declaró María Arteta. ¿Serán las mismas mujeres quienes tomarán estos trabajos? ¿Seguirán siendo tan mal remunerados?

La OIT (Organización Mundial del Trabajo) estima que para el año 2030 se podrían generar 472 millones de empleos en este sector, añadió Arteta, durante la 19 Reunión Regional Americana que se celebra hasta el viernes en Panamá.

Según la experta, estas perspectivas se deben a una cada vez mayor esperanza de vida -que aumenta el número de ancianos con necesidad de ser atendidos- y al incremento en la cantidad de padres y madres trabajadoras que deben delegar el cuidado de sus hijos menores.

Ambos escenarios, señaló Arteta, llevan a contratar a personas externas a la familia o bien a un familiar.

“Lo que esperamos es que sea un empleo con buenas condiciones porque en muchas ocasiones, aún en Europa, esos trabajos no reciben los salarios mínimos ni tienen obra social”, afirmó.

De acuerdo a esta especialista, la contratación del “cuidador” -término que describe desde un maestro hasta una enfermera- “generaría un círculo virtuoso” ya que el salario implicaría el pago de impuestos, además del beneficio por el propio cuidado de la persona.

“Es imposible sustituir [este trabajo] con robots o una computadora”, por eso estos empleos “van a aumentar y si los hacemos universales van a generar una gran cantidad” de recursos, agregó la experta.

El uso del tiempo en las tareas domésticas es una de las grandes brechas del género. La Organización Internacional del Trabajo viene alertando desde hace algunos años sobre la insuficiencia de respuestas políticas a la creciente carga de cuidados que recae sobre las mujeres. Según la organización Economía Feminista, en Argentina “el 76% del trabajo no remunerado es realizado por mujeres”, que en la mayoría de los casos tienen otro trabajo remunerado y precarizado. Mientras tanto, el sueldo de las empleadas domésticas que lo perciben se ubica por debajo de la canasta básica.