A diferencia de lo sucedido con las laptops y los smartphones, las tablets tuvieron un boom repentino y crecimientos abruptos en los primeros años y luego rápidamente comenzaron a caer en ventas año a año.

Esto es algo que viene sucediendo desde hace tiempo y no hay señales que se detenga, al menos es lo que muestran las proyecciones.

Son las tablets más pequeñas las que en algún momento impulsaron las ventas y ahora las que hacen descender a todo el mercado, y es más que entendible, sabiendo que los teléfonos tienen pantallas grandes y no se siente la necesidad de otro dispositivo similar.

Para el año próximo, la cifra global llegará a 141 millones de tablets vendidas, y hasta 2023 al menos seguirá cayendo el número, aunque a una tasa pequeña.

Las tablets más grandes y productivas pueden colaborar a que la caída se detenga, aunque por el momento no hay grandes novedades que hagan que se perciba alguna modificación importante.