El enlace Rosario-Rufino será autovía y la obra tardaría 15 años

Una larga espera. Los que usan la ruta 33 recibieron con tristeza que la ejecución de las obras se extenderá. Silvina Salinas

Desde la Municipalidad de Venado Tuerto dijeron que la firma adjudicataria “abrió el paraguas” y habló de la imposibilidad de hacerla en los plazos previstos.

A las demora para iniciar la obra del nuevo enlace vial entre Rosario y Rufino se suman ahora otros motivos de incertidumbre: la conexión no será una autopista, sino autovía, y el plazo de ejecución podría extenderse a entre 10 y 15 años, en vez de cuatro.

Al menos ese fue el dato que surgió de una reunión en el Ministerio de Infraestructura y Transporte de la provincia entre representantes de la empresa Helport, adjudicataria del tramo entre la ruta A-012 y San Eduardo, con funcionarios de los municipios de Venado Tuerto y Pérez (los únicos que asistieron a la convocatoria).

Pablo Rada, secretario de Obras Públicas del municipio venadense, afirmó que durante el encuentro, el gerente de Servicios Principales de la firma adjudicataria, Edgardo Maccaliri, abrió el paraguas y les dijo que los plazos de ejecución fijados en la licitación (cuatro años) eran “imposibles” de cumplir, y que había que pensar en un proyecto a largo plazo.

“El directivo nos dijo que la Nación extrapoló un modelo canadiense por el cual la obra podía hacerse en cuatro años, pero que no estamos en Canadá, y que aquí había que pensar en otros tiempos, entre 10 y 15 años”, reveló el funcionario.

Rada lamentó que en ese encuentro hayan estado presentes los representantes de solamente dos ciudades afectadas por la nueva traza, y una serie de incertidumbres (además de los plazos) que dejó el encuentro. Una de ellas está relacionada con las características de la nueva conexión, que será definitivamente una autovía, es decir, una ruta de doble traza con cruces a nivel y no con puentes e intercambiadores (rulos), entre otras particularidades.

“Entre una autopista y una autovía hay muchos millones de pesos de diferencia, no sabemos qué fue lo que pasó en el medio porque teníamos idea de que iba a ser una autopista”, dijo el representante del municipio.

Otros planteos

La firma Helport será la encargada, junto con Panedile, Eleprint y Copasa, de la construcción de la vía desde el acceso a San Eduardo a la ruta A-012. El tramo Rufino-San Eduardo está a cargo de la UTE Supercemento-José Cartellone Construcciones, que manifestó que está a la espera de los certificados y emisión de pago desde Vialidad Nacional para empezar los trabajos, aunque las noticias sobre la cesantía de 120 empleados de Supercemento también abrieron un montón de interrogantes.

El tema de que la autovía llegará a la A-012 también preocupa a las autoridades de Pérez. “Nosotros venimos bregando porque se construya el tramo hasta Rosario, porque con este proyecto la ciudad queda afuera de la autovía”, manifestó Pablo Corsalini, intendente de esa ciudad. “Estuvimos en la reunión porque fuimos convocados, pero en realidad Pérez terminará siendo el cuello de botella por donde pasen todos los camiones que vienen de la doble traza, que no nos contiene.

Este tema ya había sido planteado en enero por la titular del Ente de Coordinación Metropolitana, Mirta Levin, quien cuestionó en ese momento que la doble traza estuviera planteada hasta el cruce con la ruta A-012 y apuntó que, para evitar que se produzca un “embudo de camiones”, debería llegar hasta la avenida de Circunvalación.

Otro dato que también causa preocupación es que Helport debe hacerse cargo del mantenimiento de la ruta 33, ya que no existen más las concesiones de peaje. Sin embargo, según Rada, la constructora admitió que no hay equipos de mantenimiento, y esto se percibe hoy en la falta de trabajo en las banquinas. “También nos informaron que demolerán las garitas de peaje de Venado y Casilda y nos plantearon que no habrá más cobro de peaje como ahora, sino que usarán un sistema inteligente que cargará en la patente del usuario el costo del peaje”, dijo el funcionario, quien planteó interrogantes sobre ese sistema, y añadió: “No tienen escrito un manual de actuación ni un plan de contingencia, todavía tienen 90 días para elaborarlo”.

Mientras, crece la preocupación por la demora en el inicio de las obras, tanto que en agosto de este año, referentes políticos y de entidades intermedias del sur santafesino se reunieron en Rosario con el gobernador Miguel Lifschitz y el ministro de Infraestructura y Transporte de Santa Fe, José Garibay, con la intención de aunar esfuerzos para reclamar a la Nación el comienzo de las obras. Este encuentro fue el segundo de una serie de audiencias solicitadas. La preocupación es por el parate de la obra, el despido de 120 empleados de la empresa Supercemento, adjudicataria del tramo Rufino-San Eduardo y por la delicada situación económica del país que se traslada a recortes presupuestarios en la obra pública.

En el encuentro se solicitó a los funcionarios provinciales trabajar en equipo en pos de la inmediata concreción de la obra largamente anhelada por el sur de Santa Fe, ya que si bien se encuentra adjudicada, los trabajos no han comenzado aún y nada indica que en el corto plazo se inicie.