Contención. Los clubes de barrio brindan una tarea de inclusión clave en sectores vulnerables, pero la crisis pone en jaque su sustentabilidad.

La crisis económica empezó a impactar con fuerza en los clubes de barrio. Desde la red de clubes de Rosario, que nuclea a unas 70 instituciones locales, plantearon que ante el espiral inflacionario y la pérdida de poder adquisitivo de las familias rosarinas, al menos el 30 por ciento de los socios dejó de pagar las cuotas mensuales, poniendo en jaque sus finanzas. Además, las entidades denunciaron que los subsidios nacionales, de hasta el 40 por ciento para la tarifa de gas, comenzaron a demorarse y a no entregarse con automaticidad, sumando complicaciones a los balances contables institucionales.

En ese marco resolvieron convocarse para dentro de dos semanas, el martes 16 de octubre, a las 19, en el club Libertad, de Felipe Moré 1150, bajo la consigna “no al tarifazo, clubes abiertos”, en un intento por visibilizar esta problemática (ver aparte).

“Estamos con mucha preocupación. Hace rato que estamos padeciendo la crisis, pero ahora se agudizó. Los números no cierran y estamos con dificultades para abrir nuestras puertas”, advirtió Jeremías Salvo, presidente del club Suderland, Camilo Aldao al 500, de barrio Ludueña.

Salvo contó a LaCapital que la situación es “generalizada y cada vez más complicada” dentro de la red de clubes que aglutina a unas 70 instituciones de barrio que poseen en promedio entre 200 y 300 socios.

“Somos todos clubes de barrio que trabajamos mucho para recuperar socios, dar actividades y brindar contención en los últimos años. Esta crisis económica nos pone otra vez ante un escenario complejo de supervivencia”, alertó.

Según confió el directivo, “las complicaciones que están teniendo las familias están generando que ya al menos el 30 por ciento de nuestros socios haya dejado de pagar las cuotas mensuales, lo que complica nuestras finanzas”.

Salvo resaltó que en muchos clubes barriales, alejados del macrocentro, “la cuota no llega a los 100 pesos. En otros clubes que ofrecen más disciplinas deportivas y tienen más empleados, la cuota puede ser de unos 300 pesos. Aún así, se nota fuerte la morosidad”.

Costos en alza, cuotas freezadas

El titular del club de barrio Ludueña fue más allá y advirtió: “Estamos atravesados por la crisis económica, con costos que se disparan y con la imposibilidad de trasladar al valor de la cuota esos incrementos, porque nos quedaríamos sin socios. Y a su vez, a nuestros socios se les complica poder pagar la cuota del club, porque en estos tiempos lo primero que se ajusta son estos gastos”.

“Instamos a que la gente no deje de venir a los clubes de barrio —siguió— que sigan viniendo, veremos cómo podemos solucionarlo. No queremos dar marcha atrás con esto”.

El referente de los clubes de barrio resaltó que las entidades deportivas “son un espacio de contención social e incluso a través de programas sociales como el Plan Abre y el Ingenia se está capacitando a los jóvenes para darle una salida laboral”.

Para Salvo, “el escenario que están atravesando los clubes de barrio es realmente muy preocupante, nos estamos desfinanciando. Tenemos costos que suben y cada vez menos ingresos”.

De allí que el presidente del club Suderland remarcó que es “clave el apoyo del Estado para poder seguir llevando adelante las actividades deportivas que ofrecemos, sin que haya recortes. De parte de la provincia recibimos un fuerte aporte con un subsidio del 50 por ciento en la tarifa de la luz y el agua, que nos ayuda mucho”.

El problema más reciente que se le sumó a los clubes fue la demora en los reintegros federales a la tarifa de gas.

“La realidad es que ese mecanismo ya no es tan automático como antes y aunque las facturas aparecen aprobadas en internet la plata tarda en acreditarse, mientras hay que seguir pagando todos los servicios”, sumó.