La moneda estadounidense tendrá una banda de flotación de $44 como límite. La entidad monetaria licitará letras todos los días para absorber dinero y quitar presión.

 

El arranque del mes de octubre vendrá acompañado del debut del nuevo esquema económico. Por un lado, una banda de flotación para el dólar, a través del cual el Banco Central puso un techo y un piso referenciales para la moneda estadounidense, que abrirá este lunes con un valor minorista de $41,88. La otra pata será la “aspiradora” de pesos: a través de licitaciones diarias venderá a los bancos instrumentos financieros llamados Leliq para tratar de controlar el dinero circulante.

El segundo acuerdo con el FMI anunciado la semana pasada implicó patear el tablero de la política económica que llevaba adelante el Gobierno respecto a la inflación y al dólar. El nuevo presidente del Banco Central, Guido Sandleris, anunció que el nuevo sistema buscará que el billete verde flote en un rango de entre 34 y 44 pesos. Mientras se mantenga en esos límites no habrá intervención oficial.

Si llegara a tocar esa parte alta de la banda de flotación, el Banco Central estará autorizado para vender u$s 150 millones por día de reservas para “tirar” hacia abajo la cotización. Se trata, de acuerdo al análisis general de los economistas, de un poder de fuego bastante acotado para contener el dólar. En los últimos meses se subastaron hasta u$s500 millones diarios y solo lograba acotar la presión contra el peso.

En entrevistas con diferentes medios, Sandleris admitió que “ese número de u$s150 millones puede parecer poco a la hora de intervenir en un día pero el efecto acumulativo es muy grande”. Y justificó: “Si interviniera todos los días de acá a fin de año la base caería 20% o 30%, nunca fue tan baja e implicaría que no habría pesos para ir al dólar”.

De todas maneras, el Banco Central tendrá otro aliado para tratar de mantener a raya al dólar: el propio Ministerio de Hacienda. Sucede que el “excedente” de dólares con los que contará el Tesoro nacional tras el ingreso de nuevos desembolsos del FMI le permitirán formar parte de la “oferta” de divisas en caso de que se recalentara la demanda de dólares.

Esas ventas de moneda estadounidense desde Hacienda estarán justificadas en necesidades de pesos para afrontar gastos corrientes de acá hasta fin de año. Desde mediados de octubre, el Gobierno recibirá en dos tramos los 13.400 millones de dólares del FMI comprometidos para el resto de 2018.

El segundo factor que cambió tras el programa firmado con el organismo internacional está relacionado a la pelea contra la inflación. El esquema de metas anuales fue abandonado por otro que intentará contener la suba de precios a través del control de la cantidad de pesos “sueltos”.

De acuerdo a lo que explicó el propio Sandleris, este esquema buscará que la base monetaria (es decir la cantidad dinero en poder del público más los depósitos de entidades financieras en el Banco Central) crezca 0% hasta la mitad del año próximo. Para eso dispondrá de un instrumento financiero denominado Leliq (Letras de Liquidez) que será negociado con los bancos.

Será una pulseada diaria: dependiendo cuántos pesos quiera “absorber” el Banco Central, quedará definida la tasa de interés de esas Leliq. La semana pasada terminaron en 65% y variará todos los días. “El esquema anterior, fijar metas de inflación, convivía con factores que el Banco Central no controlaba a la hora de bajar la inflación. Ello le impedía llegar a un objetivo muy ambicioso. Ahora establecimos un objetivo que es exigente, pero que si nos esforzamos llegaremos a bajar la inflación”, explicó Sandleris.

“El banco anunciará temprano el monto de pesos que absorberá mañana. Luego habrá una licitación y de eso surgirá una tasa que definirá el mercado. Así serán todos los días”, adelantó el funcionario.

El “torniquete” monetario tendrá también sus consecuencias. El hecho de que las tasas se mantengan en niveles altos por los próximos meses para ayudar con este “apretón” vendrá acompañado, coinciden los especialistas, con una persistencia mayor de la recesión.