.La ciudad luce una hermosa fisonomía en su casco histórico, con la brotación de las flores de la especie arbórea que 20 años atrás formó parte de un importante plan de forestación.

 

El casco histórico de la ciudad de San Lorenzo muestra una fisonomía cada vez más bella a medida que se produce la llegada del primavera: el florecimiento de los ejemplares del lapacho rosado, una especie arbórea que crece en el norte de Argentina y también desde los suelos arenosos y húmedos de Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y Colombia.

A mediados de la década del 90, un plan de forestación en el casco céntrico incluyó la plantación de cerca de mil ejemplares de lapachos, entre rosados y amarillos. “Se trata de un árbol que no se conseguía en la zona, salvo por una triangulación que debía hacerse con los viveros de la zona. El vivero de la Municipalidad de Reconquista producía ese ejemplar autóctono y hacia allí fuimos”, recordó Aníbal Fernández, actual director del Complejo Museológico y quien por entonces estaba a cargo del área de Parques y Paseos del Municipio de San Lorenzo.

El florecimiento de los lapachos se produjo durante los primeros días de septiembre. “La planta, después del otoño e invierno, comienza con la brotación de las flores. Las copas muestran esas manifestaciones de primavera. Gradualmente, a medida que avanza la primavera, se irán cayendo las flores para dar lugar a las hojas. Y terminado el verano, las hojas se caen y el árbol queda totalmente pelado”, especificó Fernández.

“Por bulevar Oroño se plantaron lapachos amarillos y palmeras que se adquirieron en Villa Trinidad, mientras que por avenida San Martín colocamos lapachos rosados”, concluyó el ex titular del área de Parques y Paseos.