Este jueves a las 15.30 falleció Alicia Beatriz Arzadum, de 65 años, baleada en la cabeza. No fue un asalto. No fue un robo.

La muerte de la abogada Alicia Beatriz Arzadum, de 65 años, en la unidad de terapia intensiva del hospital José María Cullen, confirmó el diagnóstico que antes del mediodía hizo el director del nosocomio, Juan Pablo Poletti, a UNO Santa Fe, sobre la gravedad irreversible del tiro en la cabeza, cuya bala quedó alojada en el cráneo.

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Ese fue el triste final de un ataque criminal premeditado y digitado, tanto como bestial, cruento y a sangre fría. Un crimen por encargo consumado a plena luz del día y a la vista de todos, hasta la de su propia hija, convertida ahora en testigo involuntaria del asesinato de su madre, igual que los vecinos del barrio.

El previsible deceso de la mujer le dio continuidad a la investigación policial y judicial iniciada a partir de las 10 de este jueves, cuando los vecinos de Javier de la Rosa al 2300 denunciaron a la central de emergencias 911, sobre el ataque a balazos que sufrió la profesional del derecho.

Minutos después arribaron al lugar los oficiales y suboficiales de Orden Público y de Cuerpos, que inicial y simultáneamente hicieron dos cosas: la preservación de la escena del suceso y el diálogo con los vecinos, que entre atónitos y espantados por el violento hecho, solo atinaron a decir que la mujer subió al automóvil VW Suran, un desconocido llegó caminando, sacó un arma y le pegó un tiro en la cabeza.

Luego, la hija y los vecinos fueron hasta la Policía Comunitaria y pidieron ayuda. Un patrullero con las sirenas y las balizas encendidas la trasladó hasta el hospital José María Cullen, adonde los médicos constataron que presentaba un balazo que ingresó por su ojo derecho y quedó alojado en el cráneo.

La víctima fue compensada, entubada y luego la llevaron a realizarle una tomografía, pero la pérdida de masa encefálica selló el caso, de características irreversibles. Alicia Beatriz Arzadum falleció después de las 15.30 de este jueves.

La llegada de los pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI) que se encontraron con sus pares de la Unidad Regional I La Capital, ambos de la Policía de Santa Fe, hizo que el primer tramo del suceso tuviera a los vecinos y a la hija de la víctima, como las primeras personas que podían dar cuenta de la naturaleza del hecho.

Los testimonios fueron coincidentes. No hubo una tentativa de robo, ni fue un asalto, fue una ejecución a sangre fría a manos de un sicario. Lo que se conoce popularmente en la literatura policial clásica como “un crimen por encargo”.

Un revólver

Esa situación de una ejecución a sangre fría no pasó desapercibida por los pesquisas del Área Homicidios de la PDI. Tampoco el arma usada en el crimen. Fue un revólver, ya que no se halló la cápsula servida como cuando el balazo es disparado por una pistola.

En el revólver, la cápsula servida queda en el interior del tambor giratorio. El sicario llevaba una gorrita verde, una campera de color similar y una mochila negra. Llegó caminando, disparó en la cabeza de la víctima que ya estaba sentada en el auto que conduciría su hija y se escapó. Los agentes del Área Científica de la PDI realizaron todos los peritajes criminalísticos en la escena del crimen.

Un detalle valioso de la investigación de los pesquisas de la PDI y de los fiscales de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación es que en esa zona hay cámaras de videovigilancia.

Se estima que si su funcionamiento es normal, debieron quedar registradas de manera impecable las imágenes del ataque criminal, ya que en un día nublado la luz es pareja y el registro debería ser de óptima calidad, aun para tratar de ver el rostro del asesino en el momento en el que consumó el ataque. Por último, una vez conocido el deceso de la abogada, los fiscales ordenaron el traslado del cadáver para la realización de la autopsia.

Falta la causa y el asesino

Ahora, con el testimonio de los vecinos del barrio y el de la hija de la víctima, además del resultado provisorio de los peritajes criminalísticos y el informe de los médicos del hospital Cullen, los pesquisas de la PDI intentan armar el rompecabezas del caso.

Falta la causa que impulsó el crimen. Quién envió a un sicario a dispararle en la cabeza a una abogada de 65 años que estaba sentada en el asiento del acompañante del auto que manejaba su hija e iba rumbo a una audiencia en los tribunales santafesinos. Tampoco fue aprehendido el autor del crimen.