El Streptococcus pyogenes o estreptococo del grupo A es uno de los patógenos más comunes del ser humano. Esta bacteria gram-positiva es responsable de diversas enfermedades como la faringitis bacteriana, o infecciones severas en la piel como el impétigo o la erisipela, y que en casos más avanzados produce la fascitis necrotizante de donde proviene su apelativo “bacteria comedora de carne”.

El estreptococo puede transmitirse de persona a persona a través de la saliva o las secreciones nasales, por eso es importantísima la higiene de manos y la rápida consulta al médico antes síntomas como fiebre alta, dolor de garganta, decaimiento general e infecciones de piel.

Consultada por este tema Emilce Méndez, investigadora especializada responsable del Laboratorio de Bacteriología Clínica de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas, explicó: “Si bien estos casos superan los registros de otros años, no podemos asegurar que estamos ante una epidemia generalizada; lo más importante es no subestimar los síntomas, no automedicarse y que el profesional de la salud solicite el hisopado faríngeo correspondiente para realizar el diagnóstico precoz” y agregó, “un dato a tener en cuenta es que sólo un 30% aproximadamente de las faringitis son causadas por esta bacteria, la mayoría de ellas son virales”.

Este microorganismo reacciona de diferentes maneras dependiendo quien es el huésped. Hay portadores sanos que no sufren infección pero que contagian a su entorno. La infección puede tener un rápido desarrollo y mucha capacidad tóxica en niños y jóvenes hasta los 15 años, pero ataca con más virulencia a los niños pequeños y adultos inmunodeprimidos.

“En bacteriología, hablamos de la interacción y equilibrio de los tres elementos que integran el proceso de salud del ser humano: la persona o huésped, el agente o bacteria, y el ambiente. Si estos tres vértices están en equilibrio la persona afectada tiene suficientes defensas para eliminarla, pero basta que bajen sus defensas, como ocurre con niños, adultos con enfermedad base o pacientes con procesos virales previos, para que sean susceptibles de manifestar la enfermedad infecciosa. También el ambiente puede contribuir, se deben evitar las habitaciones con poca circulación de aire y gran concurrencia de personas porque favorecen el contagio”.

Bacteria mortal
Hay que destacar que uno de los rasgos llamativos de esta bacteria es que, a pesar de que se la conoce desde 1884, no ha generado resistencia a la penicilina, detalle no menor dentro de un contexto histórico alarmante de proliferación de bacterias súper resistentes a los antibióticos. Si bien este microorganismo no ofrece resistencia, en casos en que la terapia no se implementa rápidamente, puede invadir la sangre liberando una toxina mortal que representa uno de los factores de virulencia que la caracteriza.

La directora del Centro de Salud de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Liza Carrera, comentó que “estos casos se presentan especialmente a fines del invierno y a principio de la primavera. No es necesario alarmarse ante la situación vigente”. Y brindó recomendaciones de prevención: ante la presencia de fiebre elevada, dolor de garganta, ganglios e infecciones de piel se deben tomar las siguientes precauciones:

· No automedicarse.
· Lavarse frecuentemente las manos.
· Consultar al médico de cabecera, en lo posible dentro de las 48 hs.
· No enviar a los niños enfermos a los establecimientos educativos.
· No presentarse a trabajar si el trabajador se encuentra enfermo.
· Reincorporarse con alta médica correspondiente.
· Mantener el carnet de vacunas al día (en niños y adultos).