Estados Unidos está por experimentar una de las tormentas más gigantescas de los últimos 50 años. A pesar del leve cambio de rumbo en su camino y la baja de categoría 4 a 3, el huracán Florence sigue girando hacia la costa sudeste de ese país. A partir de la noche del jueves impactará con toda su fuerza, con vientos de algo más de 200 kilómetros por hora, donde al menos 10 millones de habitantes están en peligro por los destrozos que podrían durar varios días.

Los nuevos pronósticos revelan que la amenaza también va a afectar más al sur de los Estados Unidos, además de Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Por eso, Georgia también declaró el estado de emergencia y algunos residentes empezaron a tapiar sus casas para protegerse.

El pronóstico actual del Servicio Nacional de Meteorología establece que el huracán tocará tierra el sábado en la mañana cerca de la frontera entre Carolina del Norte y del Sur, y después continuará con fuertes precipitaciones en su camino al oeste, con potenciales inundaciones catastróficas.

Florence perdió un poco de fuerza por la tarde hasta convertirse en un huracán categoría 3 con vientos sostenidos máximos de 205 kilómetros por hora, luego de haber alcanzado la categoría 4 con vientos de 225 kilómetros. A pesar de que perdió algo de robustez, su condición sigue siendo “extremadamente peligrosa”, admitieron las autoridades.

Bianco habló con vecinos de Wilmington quienes se mostraron tranquilos, a pesar del peligro del huracán. Anastasia, una argentina radicada en los Estados Unidos, se tomó la situación con calma. “Después de analizar las ventajas y desventajas de irme, decidí quedarme en casa. Tenemos un lugarcito para escondernos, como si fuese un placard”, afirmó.

Hay 5,25 millones de habitantes en las zonas en las que se emitieron alertas o avisos de huracán, mientras que 4,9 millones más residen en zonas bajo alertas y avisos de tormenta tropical, indicó el Servicio Nacional de Meteorología. Al menos cinco estados del país están afectados por Florence.

Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump tuiteó varias veces para alentar a los vecinos a refugiarse y dejar las “zonas de exclusión” del huracán. “Es necesario que cada uno siga las órdenes de evacuación. No jueguen con este. Es grande”, dijo.

A medida que pasan las horas y Florence impacta con toda su voracidad, surgen complicaciones de abastecimiento. Las cadenas Home Depot y Lowe’s activaron centros de respuesta a emergencias para llevar generadores, bolsas de basura y agua embotellada a sus sucursales antes y después del paso de la tormenta.

Duke Energy, la segunda empresa eléctrica más grande del país, dijo que podría dejar sin luz a tres cuartas partes de sus cuatro millones de clientes en las Carolinas. Los apagones podrían durar una semana.