Fernando Hadad, el elegido de Lula

“Es la hora de salir a las calles con la cabeza erguida y vamos a ganar estas elecciones”, afirmó este martes Fernando Haddad, el ex alcalde de San Pablo que se convirtió en candidato a presidente del Partido de los Trabajadores tras la inhabilitación de Lula Da Silva, preso por corrupción desde abril. “Haddad será Lula para millones de brasileños”, aseguró por su parte el ex mandatario desde la cárcel, en un mensaje de apoyo a su delfín, un intelectual poco conocido fuera de la capital económica y ciudad más poblada de Brasil.

Pero este descendiente de libaneses, abogado y ex profesor de ciencias políticas con una maestría en economía y un doctorado en filosofía, no es Lula ni tiene el carisma de su mentor. Y ahí están las encuestas para recordárselo.

Pese a haber mejorado, solo un 9% de los electores lo eligen por el momento como su candidato, según el sondeo Datafolha publicado el lunes, muy poco en comparación con el 40% que ostentaba el líder de izquierda.

Y apenas le quedan cuatro semanas para convencer a los brasileños que “Haddad es Lula”, como lo afirma la propaganda del PT en las redes, con un video que enseña a pronunciar su apellido.

Ministro de Educación y ex alcalde de la mayor ciudad de Brasil

Haddad fue ministro de Educación entre 2005 y 2012 y recibió muchos elogios por la buena gestión realizada en ese periodo de bonanza económica en Brasil. Bajo el gobierno dle PT se crearon 14 nuevas universidades, se amplió el acceso a la enseñanza para los estudiantes de las clases más humildes y se repartieron más de 700 millones de libros gratuitos en todo el territorio nacional.

Fue el propio Lula quien lo propuso después como candidato del partido a la alcaldía de San Pablo en las elecciones de 2012, en las que se impuso en segunda vuelta.

En 2016, Haddad aspiró a la reelección, pero perdió en primera vuelta ante el socialdemócrata Joao Doria, un multimillonario empresario novato en la política que obtuvo el 53 % de los votos frente al 16 % del ahijado de Lula. Para el PT, fue otro doloroso revés pocos meses después de la destitución de Dilma Rousseff.

“Haddad e Lula”

Como “heredero” de Lula, Haddad intentó en las últimas semanas dejar en un segundo plano su perfil de intelectual de izquierdas para intensificar su papel de militante y aproximarse a las clases populares y a los movimientos sociales, entre las que Lula tiene un gran apoyo.

Para ello visitó recientemente varias fábricas del cinturón industrial de San Pablo, donde cuarenta años antes su mentor lideró una huelga de trabajadores en plena dictadura militar. Allí, como en la mayoría de sus actos políticos de relevancia, estuvo acompañado por su mujer, Ana Estela Haddad, una profesora de odontología con quien lleva más de veinte años casado y tiene dos hijos.

“Haddad tranquilao”

El exalcalde se define como “un ser político, en el sentido de ser participativo de la vida pública, desde los tiempos de la facultad”, según contó en diciembre de 2016, preguntado por el diario El País sobre una posible candidatura nacional.

Algunos le reprochan un estilo frío e distante, injustamente a su ver. “Soy hijo de un comerciante libanés y de una estudiante de magisterio. Aprendí en casa a conversar, a negociar, y tengo en general un comportamiento tranquilo, incluso en las situaciones más adversas. Las personas confunden eso con frialdad y no lo es”, confesó en un artículo publicado en junio de 2017 en la revista Piauí.

Esa barrera es la que debe derribar para acercarse principalmente al electorado del empobrecido nordeste, el bastión histórico del PT. Pocos identifican fuera de la metrópoli a “Haddad tranquilao”, como se le empezó a satirizar en las redes sociales.

A partir de ahora, será clave la capacidad de transferencia de votos de Lula para que él y su compañera de fórmula, la joven comunista Manuela D’Ávila, logren llegar al segundo turno, donde todo apunta a que esperará el ultraderechista Jair Bolsonaro.