os residentes se disponían a comprar provisiones antes de que comience el éxodo masivo

El temor por lo que puede pasar a partir de este jueves obligó a miles de personas a tomar una decisión. Los habitantes de Wrightsville Beach, uno de los balnearios de Carolina del Norte, se preparan para la llegada de la que mencionan como “una tormenta catastrófica”, mientras que muchos otros comenzaron a irse de sus viviendas. Algunas calles quedaron vacías.

Los que optan por quedarse empezaron a moverse para lograr soportar los embates de los fuertes vientos de hasta 220 kilómetros por hora. Los tablones de madera en las ventanas y las bolsas de arena en el pie de las puertas empiezan a ser el panorama habitual en el frente de las casas.

Otros estiman que cuando la lluvia esté por desatarse van a optar por evacuar sus hogares. “Lo decidiré en el último minuto. Si los vientos siguen siendo de más de 200 km/h, me iré porque mi casa no fue diseñada para resistir tanto”, comentó un hombre que vive en esa ciudad a la agencia EFE.

La última oportunidad para quienes quieran dejar sus casas la tendrán este miércoles a las 20. En ese momento será el inicio de lo peor de la tormenta, por lo que cortarán la luz y el agua.

Hay muchos que ya se fueron. Largas filas de autos se dieron durante todo el martes en las rutas de la costa este, a medida que se conocen datos de Florence. El último registro ubicaba a la mega tormenta en la categoría 4, lo que lo potenciaba como “extremadamente peligroso”.

Las operaciones de evacuación afectan a 1,7 millones de personas en Carolina del Sur, Carolina del Norte y en Virginia, los estados más amenazados por el avance de la tormenta, que debería alcanzar las costas estadounidenses el jueves, según las previsiones del Centro Nacional de Huracanes.

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) confirmó el aumento del tráfico en las rutas de evacuación, mientras que el ejército anunció que se preparaba para asistir a las autoridades. El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, advirtió a los habitantes de las zonas peligrosas a salir cuanto antes. “Es una tormenta de la cual la gente tiene que escapar. Es histórica, algo que pasa quizás una vez en la vida”, precisó.