A 17 años del doble atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, los investigadores aún no identificaron los restos de más de mil personas que murieron ese 11 de septiembre tras la implosión de los edificios del World Trade Center.

En julio de este año, una nueva técnica de análisis de ADN permitió identificar a la víctima número 1.642 del atentado perpetrado por Al Qaeda en Nueva York: un hombre llamado Scott Michael Johnson.

Pero aún resta identificar a 1111 personas que perdieron la vida ese día, y los familiares de las víctimas señalan que la alcaldía les jugó en contra al desechar 1,8 millones de toneladas de escombros en un relleno sanitario de Fresh Kills, en Staten Island.

En esos escombros, sostienen los familiares, podrían estar mezclados los restos de los cientos de personas que aún no aparecen. Sin embargo, desde la alcaldía no escucharon reclamos y construyeron un parque sobre el relleno sanitario.

Por ahora sólo el 60% de las víctimas fue identificada en el laboratorio forense neoyorquino, en muchos casos gracias a la técnica de extracción de ADN que fue adoptada hace apenas cinco años.

La nueva técnica coloca fragmentos de hueso en una cámara que contiene nitrógeno líquido para que sean más frágiles y puedan pulverizarse. Cuanto más se pulveriza un hueso, más probable es que se extraiga el ADN.