Silvina, una lección de vida y amor

Cuando iba a casa de Silvina para entrevistarla tenía muchísima intriga porque era la primera vez que iba a hacer un reportaje a alguien que padeció cáncer y que se ha restablecido. Sinceramente me dio una verdadera lección de amor y de fe.

Toti Díaz y Silvina Armúa

Su vivienda está ubicada en el complejo 314 Viviendas de la ciudad de Reconquista. Llegué esa tarde y ella me estaba esperando con unos mates y con una una gran tranquilidad y predispuesta a todas las preguntas. Y comencé a entrevistarla:

P: Hola, hace bastante tiempo que no te veía., después de una intensa tarea como trabajadora social ¿Cómo te sentís?, ¿qué es de tu vida?

S: – Es un gusto verte como siempre. Estoy bien gracias a Dios, siguiendo un tratamiento porque en Diciembre del año pasado me descubrieron un cáncer de mama y fue bastante complicado salir adelante con todo eso, pero con Dios todo se puede. Soy un testimonio vivo del poder de Dios. La fe mueve montañas, desde Diciembre estoy bajo tratamiento en el hospital Iturraspe; el tumor de 5 cm desapareció de la mama derecha, la verdad que fue muy difícil todo, pasé las quimioterapias, sigo el tratamiento pero lo más feo que hizo que mi cuerpo también se ha afectado, ya pasó.

P: Debió ser muy angustiante y difícil ese momento ¿no?

S: Sí, pero la energía nunca cayó en mi, nunca perdía la perspectiva de querer seguir trabajando en lo social y llegar a estar como ahora. Yo voy a seguir trabajando por mi ciudad porque Reconquista necesita de gente con ganas de hacer cosas, y eso a mi no me falta.

P: Durante el tiempo más difícil de la enfermedad, ¿hubo gente que jugó algún rol importante?

S: Mirá, casi siempre cuando te pasa este tipo de problemas, contás con muy poca gente. En mi caso, mis tres hijos estuvieron siempre al igual que mi pareja. Valoro sí a aquellos que estuvieron cerca cuando más lo necesité y que saben el trabajo que siempre hice en lo social. A ellos los movilizó en todo sentido muy problema y estuvieron atentos a todo. Y te digo además el estado pro el que pasé me hizo cambar en un montón de cosas, te hace diferente, en la actitud, en al forma de ver muchas cosas.

P: Es decir que ¿notaste que hubo cambios en vos, en tu personalidad incluso?

S: Mi familia llevó la peor parte al enterarse que tenía cáncer, pero siempre estuvieron, cerca, viajaban siempre conmigo, me acompañaron; pero hay un proceso personal que te enriquece, te fortalece y te dice que constantemente que hay que seguir adelante, viviendo. El cáncer de mama es curable, y quiero decirle a todas las mujeres, que tiene que hacerse controles, deben hacer chequeos, tienen que asistir al ginecólogo, no tiene que dejar pasar sin visitar al médico.

P: Ahora ¿estás en proceso de recuperación?

S: Sí. Y pasó algo asombroso, voy a una Iglesia cristiana cuando me enteré del diagnóstico y en mi vida empezó una restauración; es importante que la gente se prenda a Dios y que camine con Él para que obtenga su bendición, a mi me pasó. Yo en la Iglesia fui contenida, me hizo muy bien, vi la mano de Dios, un milagro en realidad, hoy el tumor no está.

P: Silvina, te agradezco la atención y a mi entender este testimonio de vida sirvió como mensaje para muchas personas. Gracias realmente.

S: Al contrario, gracias por la visita. Esta sensibilidad que vos tenés, habla del corazón que tenés y que todos piensen, fundamentalmente las mujeres, que todo se puede a la hora de salir adelante.

Silvina Armúa vive en Reconquista, fue candidata a intendente y a diputada nacional, tiene un camino de trabajo social importante; superó un cáncer de mama y comparte su testimonio e insta a seguir adelante en la vida.

Oscar Toti Díaz