Llevaban Viagra escondido en panes para un preso por delitos sexuales

El hallazgo de las pastillas de Viagra, se registró el fin de semana pasado, durante una requisa de rutina que llevó adelante el personal del Servicio Penitenciario Provincial.

El incidente, que sorprendió a los encargados de la seguridad de la cárcel no es un hecho aislado. Desde el Ministerio de Seguridad provincial, que tiene a su cargo las penitenciarias santafesinas, había alertado sobre los reiterados intentos que se hacen por ingresar elementos o sustancias ilegales a las cárceles y los problemas que eso acarrea.

El ministro a cargo del área, Maximiliano Pullaro, había propuesto que se limite la cantidad de kilos que cada visitante puede ingresar a los penales. La medida apuntaba a simplificar los controles los días de visita y facilitar las requisas. Sucesivos hábeas corpus interpuestos ante la Justicia por la Defensoría Pública dieron por tierra la iniciativa.
“El habeas corpus complica el trabajo de los que tienen la tarea de evitar que ingresen elementos prohibidos”, explicó Pullaro ante el fracaso de su proposición para resolver esta delicada situación, y agregó: “No existe ninguna razón para que los familiares lleven toneladas de comida haciendo más difícil las requisas y generando tensiones innecesarias”.

Cárcel de Piñero

Lo cierto es que el ingenio de los visitantes para evitar los controles asombra y al mismo tiempo complejiza las requisas. Han intentado ingresar celulares en cajas de puré de tomate, estimulantes dentro de profilácticos en un guiso de lentejas, elementos electrónicos envueltos en papel metalizado para eludir es escáner y teléfonos ocultos en la cavidad rectal.
La provincia se queja además que la gran cantidad de elementos que ingresan los visitantes hacen que los controles se extiendan durante horas y además facilitan las filtraciones. Se llegó a encontrar una navaja en el interior de una papa que había sido ahuecada y mezclada con otras en un cajón de madera. También, marihuana en un cochecito de bebé.