Cinco meses de entrenamiento con la selección mayor y un solo torneo internacional le bastaron a Tomás López para ganarse un lugar en la lista del Mundial de Italia-Bulgaria, que comenzó este domingo pero que verá a Argentina debutar recién el miércoles. Una situación definitivamente atípica para el común de los jugadores. Sin embargo, este rosarino de 24 años que no dejó pasar la oportunidad entiende perfectamente lo que es que las cosas le sucedan a la velocidad de la luz.

Si no hace tanto que arrancó a jugar al vóley profesionalmente. Aquello que empezó como un divertimento en la playa se transformó poco a poco en un faro impensado. Es que antes que con la pelota de vóley, Tomy López soñaba con la de fútbol.

Se destacaba como volante central y había empezado a dar los primeros pasos en la búsqueda de la configuración de una buena carrera. Sin embargo, cuando el vóley y el fútbol no dieron más posibilidades de maniobrar tuvo que elegir.

Fue ahí cuando este fanático de Rosario Central decidió ponerse de este lado de la red. El desvelo de vestir la albiceleste lo tuvo desde siempre, “en el deporte que sea”. De jugar un Mundial ni hablar. Y lo concretará en unos días cuando debute con Argentina al mando de Julio Velasco, el DT que le dio una chance. Sobre el anhelo que hará realidad cuando entre a la cancha esta semana, el punta receptor surgido en Sonder le dijo a Ovación: “Es difícil pero hay que tratar de disfrutar de estos momentos que son únicos”.