Realizan colecta para dragar un tapón que cerró el acceso naútico al Embudo

La pronunciada bajante del río, el sedimento de arena y tierra de una caleta agravaron el tema.

La altura del Paraná en las costas rosarinas a 2,04 metros impulsó a un grupo de navegantes, clubes y propietarios de embarcaciones a juntar fondos para dragar la entrada del Embudo, el tradicional ingreso al Paraná viejo, donde la bajante y la sedimentación lo dejaron impenetrable para el tráfico fluvial. Un detalle no menor es que en el Embudo se encuentra la Escuela Nº 45 “Martín J. Thompson”, a la cual asisten aproximadamente 15 alumnos que hoy se ven perjudicados, ya que se les dificulta el acceso a la misma.

El grupo de navegantes que está juntando fondos para el dragado son en su mayoría poseedores de terrenos dentro de la laguna “El Embudo”, debido a la bajante y la sedimentación, la entrada del mismo se cerró haciendo imposible su acceso.

El pedido de colaboración también se hizo extensivo a los clubes de la costa, quienes tienen en su mayoría predios en la isla y utilizan el Embudo para actividades deportivas y recreativas.

Por eso se le pidió un aporte económico “voluntario” para poder llegar al costo de dicha obra. Se estima que las tareas demandarán unos 350 mil pesos.

Además, para los particulares que quieran colaborar se van hacer unas calcos con la leyenda “Yo aporté para el dragado del Embudo” con un precio aproximado de 200 pesos y se podrán adquirir en los clubes y guarderías de la costa.

La solicitud fue lanzada por el ex secretario de Salud municipal Lelio Mangiaterra, a quien siguieron Carlos Vicini, Germán Calvelo, Gustavo Brilloni, Emanuel Fernández, Daniel Ezpeleta y Martin Grigioni, entre otros propietarios de terrenos , casas, ranchos y dueños de embarcaciones y clubes naúticos, pero aún restan varios miles de pesos hasta lograr el monto requerido para el dragado de la salida entre el Paraná Viejo y el río.

Sin embargo, varios amantes del río y entendidos en el mapa cambiante del Paraná recordaron las obras de calado que efectuó un club rosarino en el Embudo, que implicó movimiento de suelo y el volcado de arena en la zona.

La creciente del río en 2016 terminó erosionando la costa y la arena se fue depositando hacia la boca de este sector. Y hoy, con la bajante, se acrecienta mucho más.

Por ello, al pedido del dragado de algunos clubes y propietarios de embarcaciones se recordó que la modificación hecha por la mano del hombre al curso natural del Paraná viejo provocó que se acrecentara el taponamiento.

La inquietud fue tema de polémica entre varios navegantes y el club que hizo la caleta en pleno corazón del Embudo.

En julio pasado, las instalaciones del parador isleño Pura Vida quedaron reducidas a cenizas y hasta una dotación de Prefectura Naval se hizo presente. Las razones del incendio quedaron en una incógnita.