Diego Maradona vuelve a dirigir. Después de un corto período desde que dejó de ser DT en Emiratos Árabes, el Diez fue tentado nuevamente para hacerse cargo de un equipo, por lo cual renunció a su función de presidente del Dinamo Brest para tomar las riendas del Dorados de Sinaloa, de la segunda de México.

Pero mientras a Diego le dura la alegría por el nuevo reto, otros se preocupan por las acusaciones que caen sobre los dueños de su nuevo club, que los vinculan con el narcotráfico y asesinatos.

Fundado en 2003 y con un estadio para 23 mil espectadores, Dorados ascendió a Primera esa misma temporada, para descender en 2006 y regresar a la máxima división mexicana en 2015, aunque esta vez su aventura duró apenas una temporada. Su máximo logro es haber ganado la Copa MX en 2012, y la figura más grande que vistió su camiseta es Pep Guardiola, además de Cuauhtémoc Blanco, Diego Latorre y Sebastián Abreu.

Esa es la parte exclusivamente deportiva. Pero lo que aparece del lado administrativo llama la atención. El club fue comprado en 2013 por el Grupo Caliente, dueño también de otro equipo: los Xolos de Tijuana, que juegan en Primera.

Caliente es un conglomerado que tiene su mayor ingreso en los casinos, presentes en 19 estados de México, pero que también posee hoteles (con casinos, claro), una agencia especializada en viajes ejecutivos y corporativos para grandes firmas, un club hípico, un galgódromo, un zoológico y hasta un colegio.

El dueño de este imperio es Jorge Hank Rhon, un hombre de 62 años que de 2004 a 2007 fue alcalde de Tijuana. Es el más polémico del clan Hank, ya que sobre él pesan acusaciones como mandar a asesinar periodistas, traficar pieles de animales, poseer armas de alto calibre y estar ligado al narcotráfico.

Además, Hank es un personaje extravagante que colecciona animales exóticos, y la leyenda dice que ha intentado cruzar diferentes especies. Por si todo esto fuera poco, su lengua es polémica: “Las mujeres son mi animal favorito” es una frase que suele repetir sin ningún tapujo.

Ése es el entorno con el que convivirá Maradona mientras dure su estadía en México. Dorados lo espera, pero su lado oscuro también.