El gobierno admite sus fracasos. Ahora necesita sostener el tipo de cambio alto, bajar el déficit fiscal, y mostrar una mejora en la balanza de pagos. Necesitamos más exportaciones e inversiones. El consumo se resentirá. El gobierno nacional y las provincias se deben convencer del ajuste. El congreso necesita aprobar leyes claves, como la reforma laboral y una profundización de la reforma previsional.

El mercado logro un poco de paz, y el gobierno ingresa en el fin de semana con mayor margen de maniobra para seguir rearmando la política económica ortodoxa, que se maridaría con un nuevo acuerdo con el FMI. Todo esto debe venir acompañado de un nuevo presidente en el Banco Central, hay que reemplazar al traider por un economista monetario más serio.

El gobierno cuando asumió en el año 2015 llevo adelante una política económica gradualista con tipo de cambio bajo, que le sirvió para ganar las elecciones del año 2017, pero que no resolvió los problemas de fondo. Mantuvo el status quo en Capital Federal y perjudico a las economías regionales.

En diciembre del año 2017 el jefe de gabinete tomo el control de la economía, y la salida del modelo gradualista, y la apreciación del peso, derivo en una economía en donde el desorden se llevó puesto al tipo de cambio, la inflación y la tasa de interés.
Los desbordes nos llevaron a un tipo de cambio en $ 40,00, una inflación que podría cerrar en el 45% anual, y la tasa de interés que llego a tocar el 70% anual.

Tasa de interés. 

La falta de una clara política monetaria hizo que la tasa de corto plazo subiera al 60% anual, los encajes de los bancos se ubican en el 32% y la emisión esta restringida. Conclusión, no hay crédito, el que lo consigue lo obtiene a una tasa prohibitiva, y la economía ingresa en una muy dura recesión.

No hay posibilidad de realizar una política monetaria sana, porque el Banco Central carece de reservas reales importantes, esto lleva a que el gobierno no pueda intervenir en el mercado, la desconfianza haga que los agentes económicos no demanden pesos, y salen a demandar dólares.

Un desarme de lebac, o una baja de encajes sin reservas más elevadas, sería un suicidio para este gobierno.

Tipo de cambio

El tipo de cambio mostró en los últimos días una baja sustancial, no significa que este domado. Así como el mercado lo llevo a la suba, e invito a la fiesta a muchos especuladores, ahora la gran compra en el mercado de futuros, que suma cerca de U$S 4.000 millones, hace que la volatilidad, a la baja y la suba sea muy significativa.

El dólar rondando los $ 40,00 implica un tipo de cambio similar al del año 2008, lo que nos deja como resultado una gran competitividad. El comercio con Brasil no está nada bien, y el tipo de cambio bilateral se parece mucho al del año 2013. Sin embargo, en el caso el tipo de cambio bilateral con Estados Unidos, China y la zona Euro se ubica por encima de los niveles alcanzados en el año 2011.

Es muy importante saber, que el estancamiento de la economía argentina comienza en el año 2011, y si estamos recuperando la competitividad perdida vía la nominalidad del tipo de cambio, y la inflación no se desboca, las exportaciones deberían ser la locomotora de la economía argentina.

El problema es que es una locomotora con poca potencia, ya que apenas representa el 12% del PBI, y para que funcione a pleno debería rodar, y se necesitan como mínimo dos años de tipo de cambio alto.

Inflación. 

El dólar en el último año subió más del 100%, y es muy probable que mantenga ese resultado a fin de año. La inflación se ubicará por debajo de la mitad de la devaluación en el año 2018. Este proceso se dio más por la recesión, que por la virtud de las políticas macroeconómicas y monetarias. En este aspecto hay que reconocerle un rol fundamental a la oposición y el sindicalismo, que, en un contexto altamente recesivo, siempre fue responsable y no agravo la crisis.

La inflación para el año 2018 podría ubicarse en torno del 45% anual, los salarios formales no se acercaron ni por asomo a dicho porcentaje, entre los salarios informales, con suerte, la mejora fue del 25% anual. Esto dio espacio para la aparición de segundas, terceras y cuartas marcas. El esparcimiento está sufriendo horrores, menos gente en recitales, teatros y restaurant. No tardara en reflejarse en los niveles de empleo, aunque aún estamos mucho mejor que en el año 2008 y 2002.

Conclusión. 

El gobierno necesita rearmar el plan económico, está claro que el primer acuerdo con el FMI fracaso, y que se necesita un economista de fuste en el Banco Central, para que acompañe a Nicolas Dujovne en el ministerio de economía.

El presidente no quiere cambiar al ministro que maneja la relación con el FMI, las viudas del macrismo sufren por ese lugar, pero por ahora no está disponible para los candidatos eternos.

Vamos a un escenario de alta volatilidad en acciones y bonos, pero creo que el piso en materia de precios ya lo vimos, es momento de ir comprando lentamente, acelerar en la medida que se conozcan las medidas económicas y el apoyo monetario del FMI.

Hay que monitorear 3 medidas:

1) El acuerdo con el FMI. La disponibilidad de fondos disponibles para argentina 2018, 2019 y 2020 será determinante del éxito del plan. Esto revelaría que el FMI desea que esta administración continúe en el poder o que quien llegue mantenga los mismos lineamientos, se despejarían las dudas de una eventual cesación de pagos de la deuda.

2) Nuevo programa monetario. Que no sean las metas de inflación, se necesita mantener el tipo de cambio alto, poca cantidad de dinero en el mercado y tasas más bajas, la consecuencia de estas medidas será una inflación más baja, pero por el momento no podrá ubicarse debajo del 25% anual para el año 2019. No podemos tener tipo de cambio bajo en una economía que necesita inversiones y exportaciones crecientes. En este escenario el consumo sufrirá durante 2018 y 2019, será el momento de las economías regionales.

3) Un presupuesto equilibrado. El acuerdo entre el gobierno nacional y gobernadores, para cerrar el presupuesto 2019, nos permitirá ser creíbles, mejorar el resultado fiscal, y tal vez, volver al mercado de capitales.

Si se logra todo esto, la argentina tendrá futuro en el largo plazo. Para el último trimestre del año veremos una baja sustancial del déficit fiscal y de cuenta corriente. Una vez que el mercado vea estos números, los inversores internacionales volverán a comprar los bonos y acciones que vendieron. Entre los meses de septiembre y diciembre los mercados realizaran un recorrido lateral, pero si lo números convencen el verano no será un incendio, puede ser el mejor verano de los últimos años. Si los números fiscales fracasan y la balanza de pagos sigue deficitaria, habrá que ponerse el casco.