Una mujer que pasó por el parque Alem confundió la escena, llamó a la GUM y los agentes tuvieron que labrar un acta al lado de un tigre trucho

Un insólito episodio se registró el domingo pasado en pleno parque Alem, en la zona norte de la ciudad. Mientras se desarrollaban algunos festejos por el Día del Niño, el Gran Circo de la Comunidad Redentor se presentaba como una de las actividades más atractivas y la Guardia Urbana Municipal (GUM) tuvo que acudir a efectuar tareas de control porque una mujer denunció la utilización de animales salvajes en el espectáculo.

Pero lo cierto fue que el tigre, los gorilas y todos los animales que se utilizaban durante el entretenimiento eran muñecos de peluche gigantes, que los chicos aprovechaban para sacarse fotos.

El curioso y divertido hecho generó las risas de los miles de asistentes que esa tarde estaban presenciando ese multitudinario show, y esa misma sensación provocó en los uniformados, quienes lo tomaron con buen humor, relevaron el sitio y los “presuntos animales” con fotos de carácter formal, y rápidamente se retiraron y dejaron que el circo continuara exhibiendo sus coloridos actos, ante carcajadas y miradas extrañadas de muchos espectadores ocasionales.

Si bien la denuncia telefónica que llegó a la GUM por parte de una mujer, fue por presunta “utilización de animales salvajes”, los agentes pudieron comprobar que los gorilas eran personas disfrazadas y que había peluches de gran tamaño, entre ellos el de un tigre que era el más pretendido por los más pequeños, que se acercaron con la inquietud de tomarse una fotografía.

“El Gran Circo” convocó una gran cantidad de personas frente a su escenario principal, que se instaló en el circuito de la zapatilla, del parque Alem, en una jornada que se desarrolló bajo un clima muy agradable.

Vale destacar que la Comunidad Redentor realiza este tipo de celebración para esta época del año. Y prepara al Gran Circo para que pasee por Rosario y también algunas localidades vecinas.

Fue en plena presentación cuando arribaron los agentes de la GUM al lugar. Ante las caras de asombro de todos los asistentes, aparecieron los uniformados, que sacaron del trámite habitual de la hoja de actividades que incluye el show, con bailes, magos, payasos, y animales de peluche, para recrear la vieja magia del circo.

Según confiaron los organizadores, a una mujer que pasó por el parque le llamó la atención, sobre todo el tigre, y por eso presentó una denuncia por la presencia de animales encerrados en el show.

Cuando se arrimaron, fueron los propios empleados municipales los que lo tomaron a la risa, ya que eran disfraces y muñecos de peluche. Y se cercioraron de que el tigre que estaba dentro de una jaula, en una carroza que aparentaba vagones de un tren circense, era de peluche.

Cerca estaba la jaula de los gorilas, que eran muchachos artistas de la comunidad disfrazados para formar parte del espectáculo.

Los uniformados tomaron imágenes de manera muy rápida, labraron un acta dejando constancia de que era errónea la denuncia, y se retiraron para dejar que el show pueda proseguir.