Por Carlos del Frade.

“Tendrán que poner mucho más los bancos, las empresas y los grandes grupos económicos que siguieron haciendo negocios”, dijo el gobernador Miguel Lifschitz. Compartimos ese punto de vista. Nuestra idea es que el gobierno santafesino, empiece a cobrarle a las grandes exportadoras y deje de lado los compromisos asumidos con un gobierno nacional que ya dio demasiadas muestras de incumplir cualquier obligación con Santa Fe.

Por su parte, el ministro de Economía de Santa Fe, Gonzalo Saglione, dijo en declaraciones radiales del martes 4 de septiembre, que la provincia aporta entre el fondo sojero y otras actividades, 80 mil millones de pesos al gobierno nacional y no recibe nada a cambio. Basta, entonces, de regalar el trabajo de santafesinas y santafesinos.

En definitiva, septiembre parece ser el mes señalado para discutir la dimensión real de la palabra federalismo en la Argentina.

En este septiembre de 2018, las decisiones del gobierno nacional impactan en la vida cotidiana de los argentinos en general y santafesinos en particular.

Los recortes en los subsidios a la energía, el transporte, el fondo sojero, a los ingresos brutos que cobra la provincia y la deuda histórica generan un notorio perjuicio a la economía santafesina.

El 12 de septiembre de 1866, como consecuencia de la Guerra del Paraguay que inició Bartolomé Mitre por la imposición del imperio inglés, nos robaron el derecho de cobrarle a las exportaciones que surgen de las provincias. Concentración y extranjerización de riquezas. Como ahora. Pero hubo otro septiembre.

El 10 de septiembre de 1815, el artiguismo, del cual formaba parte Santa Fe, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Córdoba, dictó el “Reglamento de tierras” que decía, entre otras cosas, que “los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia los negros libres, los zambos de igual clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la Provincia. Serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos y serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros y estos a cualquier extranjero”. Hoy, en 2018, el artiguismo tiene más que ver con el futuro que lo impuesto por el macrismo y aceptado por casi todos los gobiernos provinciales.