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La concentración en pedido de justicia por Lucas Casco, asesinado el 26 de agosto en Santa Rosa de Lima, había comenzado con tranquilidad en la plaza Arenales, pero los incidentes sobrevinieron cuando los vecinos autoconvocados decidieron reclamar a la Subcomisaría 2ª por la inseguridad en el barrio y por la muerte del adolescente, que fue baleado frente a la dependencia policial.

En ese contexto, llegó un grupo de personas exaltadas, que no estaban previamente en la movilización, y generaron disturbios. Incluso escribieron en las paredes de la Subcomisaría 2ª y llegaron a cortar los cables del servicio de energía eléctrica, dejando sin luz a la institución.

En ese contexto, la propia mamá de Casco (quien durante los incidentes se encontraba dentro de la Comisaría, conversando con las autoridades policiales) debió salir a “calmar las aguas” y pedirle tranquilidad a todos los presentes.

A continuación, un grupo de vecinos fue invitado a ingresar, en representación de todo el barrio.

“Pedimos mayor patrullaje en el barrio y mayor presencia policial en la plaza, por la cantidad de chicos que juegan ahí. Nos prometieron cumplir con lo que pedimos. Si en 15 días no hay un resultado, vamos a volver con todos los vecinos a reclamar nuevamente, y vamos a presentar el pedido ante autoridades superiores”, declaró uno de los vecinos, luego de ser recibidos por el jefe de Orden Público y el jefe de zona.

También el jefe de la Agrupación Cuerpos y el Comisario local participaron de la firma del acta acuerdo.