Foto ilustrativa

Sucedió el sábado a las 21.30 en la esquina de Roque Sáenz Peña y Pasaje Liniers, en Santa Rosa de Lima.

El sábado, a las 21.20, en medio de una noche lluviosa, una mujer entró corriendo a la Subcomisaría 2ª de barrio Santa Rosa de Lima, y pidió a los policías de guardia que la atendieran urgente. Después, empezó a llorar desconsoladamente. Una mujer policía le pidió que se sentara en una silla de la oficina de guardia y le ofreció un vaso con agua. La mujer, balbuceando, le dijo a la oficial: “Me llamaron a mi teléfono celular recién. Tienen secuestrado a mi hijo de 13 años y para recuperarlo, dentro de 10 minutos tengo que llevar dos mil pesos y una motocicleta a la esquina de Pasaje Liniers y Roque Sáenz Peña”.

La gravedad del hecho hizo que el oficial de guardia de la Subcomisaría 2ª informe rápidamente a la jefatura de la Unidad Regional I, sobre las acciones a seguir. Una partida con varios efectivos acompañó a una distancia prudencial a la mujer a la que le brindaron una moto para que llevara hasta el lugar señalado. Eran las 21.30 cuando llegó a la esquina mientras era vigilada por los agentes por detrás. En ese momento el chico se soltó de la mano de su captor, escapó y se reencontró con su madre, se abrazaron y lloraron juntos. El secuestrador escapó aprovechando la espesura de una cerrada noche con lluvia.
Custodia
Informaron la novedad a la jefatura de la Unidad Regional I La Capital, y estos hicieron lo propio con la Justicia Federal en turno en la capital santafesina, los que ordenaron una custodia permanente en la vivienda de la mujer y su hijo, cuestión que fue cumplida desde ese momento por efectivos de la Subcomisaría 2ª.