La fachada del predio de 27 de Febrero al 4200 conserva el nombre del club.

Un predio deportivo abandonado por el club Juan XXIII hace años atrás, usurpado por narcos y coptado por facciones de barrabravas, con mafias enquistadas, busca otro destino en pleno corazón de Villa Banana. Ahora, la cancha de fútbol de 27 de Febrero entre Río de Janeiro y Valparaíso busca reconvertirse en un pulmón del barrio, con actividades deportivas, una huerta, playón para patinaje y sobre todo un sitio de reinserción social “donde haya una esperanza de vida para los pibes y termine la violencia y la muerte”, según destaca la iniciativa que la Organización Comunitaria Causa le presentó a la intendenta Mónica Fein y al gobernador Miguel Lifschitz, a la espera de su puesta en marcha.

En 2006, un acuerdo entre la Municipalidad, la Empresa Provincial de la Energía y el club Juan XXIII estableció que los terrenos de Pellegrini y Valparaíso que pertenecían a la entidad deportiva se convirtieran en una subestación de energía, una plaza y edificios de viviendas.

En compensación por la cesión de tierras, al club se le otorgó un predio en 27 de Febrero al 4200. En junio de 2013, y tras problemas de convivencia entre el entorno y la institución, las canchas fueron usurpado por decenas de familias.

Con el abandono de las instalaciones, surgieron las mafias que se apoderaron del lugar imponiendo por la fuerza el pago extorsivo de “alquileres” y hasta de un cánon para poder realizar torneos de fútbol interbarriales.

Tres años después, la Municipalidad le cedió a Juan XXIII en forma gratuita, por 5 años y con renovación por otros 5 años más, un predio ubicado en avenida Presidente Perón (ex Godoy) 7650 para el desarrollo de actividades deportivas.

Desde hace 15 años, la organización Causa tiene base en Villa Banana. Trabajan desde un pequeño espacio metido entre las casitas con proyectos educativos, sociales y culturales.

Pero sus militantes barriales son fieles testigos de lo que ocurre cotidianamente. “Se aplicó el poder territorial y la fuerza para imponer lo que queremos desterrar. Por eso apostamos a que le Estado llegue con políticas sociales y no represivas a darles a los pibes un polideportivo social”, apuntó el referente de Causa Facundo Peralta.

El proyecto apunta a recuperar el predio de las manos de facciones vinculados a los barras, el narcomenudeo y la extorsión a los vecinos. En el campito, todo tenía precio: desde los vestuarios y las instalaciones usurpadas que pagaban un “alquiler”, hasta el cánon a quienes organizaban un torneo de equipos de fútbol.

La realidad en Villa Banana es compleja y heterogénea, como en el resto de los barrios. “Sabemos que en este lugar llegaba la droga y se usaba el club como centro de distribución a diferentes zonas. El mismo club donde los pibes vienen a jugar a la pelota, donde hay chicos que tienen problemas con el consumo o son familiares de soldaditos. Queremos cuidarlos que no les pase nada y que salgan adelante”, explica Peralta.

Por eso, para Causa, que Banana recupere este club y que el Estado invierta “lo va a transformar en un lugar para la vida, no para la violencia y la muerte”, remarcó el referente barrial. Hace un mes atrás, Causa se reunió con la intendenta Mónica Fein y el goberandor Miguel Lifschitz para interiorizarlos de la propuesta. “Recibimos el aval de ellos para impulsarlo”, subrayó.

Parque pulmón

“Intervenir en un punto desolado y al abandono, convertirlo en un jardín de propuestas florecientes”. Así se presenta el proyecto “Parque Pulmón de Barrio”.

En el espacio se propone una forestación intensa en las veredas perimetrales. Las especies de árboles deben ser elegidas según la disponibilidad del vivero municipal o provincial. También la reconfiguración de dos canchas de fútbol 7, un sistema de riego, vestuarios, baños y parrillero con amplia barra, salón de usos múltiples donde se puedan reunir los vecinos.

También la construcción de una cantina, con una cocina profesional, taller de carpintería y herrería; un lugar para emprendedores que brinden servicios.

Y una gran huerta taller con invernáculo y bosques de comestibles que sirvan para alimentar a los emprendedores que ahí trabajen y puedan valorizar los excedentes comercializando a los vecinos y a la cooperativa de la cocina.

Finalmente, se proyecta también un espacio lúdico con juegos para niños, un domo arenero, juegos de destreza, plataforma para patines, patinetas y rueditas en general. “De esta manera se transformaría este club abandonado en un lugar de deporte, reunión, producción y aprendizaje”, cierra el proyecto que ahora espera fondos del Estado para ponerse en marcha.