Condenaron a 10 años de prisión a un hombre que abusó sexualmente de su hija

Tiene 32 años y sus iniciales son MAV. Los delitos contra la integridad sexual comenzaron en 2010 cuando la niña tenía siete años y continuaron durante cuatro años. La fiscal que investigó los hechos es Alejandra Del Río Ayala.

Para la defensa del acusado se trató de una relación consentida. Imagen ilustrativa.

Un hombre de 32 años cuyas iniciales son MAV fue condenado a 10 años de prisión por haber abusado sexualmente de su propia hija (menor de edad) durante cuatro años. Así fue resuelto por la jueza Susana Luna en el marco de un juicio en el que se abreviaron los procedimientos.

La fiscal que investigó los hechos ilícitos es Alejandra Del Río Ayala. Los delitos por los que se dictó la condena fueron la autoría de abuso sexual gravemente ultrajante calificado, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal calificado, todo en concurso ideal con corrupción de menores agravada”.

Solidez probatoria

En la audiencia, la jueza Luna se refirió a las evidencias recolectadas por la fiscal y que sirvieron de fundamento. Sostuvo que “son sólidas en cuanto a los matices del entorno familiar y sostienen el sustrato fáctico que se atribuyó oportunamente al condenado”.

También manifestó que “la pena a 10 años de prisión se corresponde con la solidez probatoria que elimina todo halo de duda en un procedimiento abreviado”.

En su casa

Del Río Ayala informó que “los abusos comenzaron en 2010 cuando la niña tenía siete años, y se extendieron alrededor de cuatro años hasta que la víctima cumplió 11”. También detalló que “fueron en reiteradas oportunidades y en fechas indeterminadas, siempre aprovechando la situación de convivencia y la relación de padre e hija que los une”.

“Los hechos ilícitos generaron un real sometimiento y humillación en la niña”, sostuvo la fiscal en la audiencia. “Además, por tratarse de una niña pequeña, por la diferencia de edad entre ambos, por el parentesco que los une y por la modalidad y duración en el tiempo, fueron hechos que resultan perfectamente idóneos para adelantar el desarrollo normal, libre y progresivo de la sexualidad de la menor”.

La fiscal del MPA indicó que la investigación se inició a partir de una denuncia realizada en marzo de 2017 por la madre de la víctima. En tal sentido, sostuvo que “fue la propia denunciante la que prestó su conformidad con la pena impuesta y con la realización de un juicio abreviado para resolver el caso, atendiendo fundamentalmente al resguardo emocional de la víctima y su grupo familiar”. Del Río Ayala agregó que, “por su parte, el condenado admitió expresamente su culpabilidad en los hechos ilícitos en perjuicio de su propia hija”.

Identidad

Del Río Ayala aclaró que “no se brinda información acerca de la identidad del condenado, debido a que tiene el mismo apellido que la víctima. Por lo tanto, siguiendo todas las recomendaciones internacionales relacionadas a los derechos de los niños y de las niñas, se mantiene ese dato en reserva para evitar la revictimización de la menor abusad”.