El cierre masivo de edificios educativos -195 en todo el distrito- llegó después de que una pérdida de gas provocara una tragedia en la Escuela N° 49.

De los 452.505 habitantes que el último censo del INDEC estimó en el partido de Moreno, unos 70.000 estudian en instituciones públicas provinciales: la cifra es de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense. Son estudiantes que van al jardín de infantes, a escuelas primarias, secundarias y especiales, y a centros de formación docente y terciarios. Son el 15 por ciento de la población total del distrito y, se cumplirá un mes mañana, no tienen clases: esas instituciones están cerradas.

El cierre masivo de edificios educativos -son 195 en todo el distrito y, según la cartera de Educación, ninguno está abierto- llegó después de que una pérdida de gas provocara una explosión en la Escuela N° 49 “Nicolás Avellaneda” el 2 de agosto. La explosión provocó la muerte de Sandra Calamano, vicedirectora de la escuela, y de Rubén Rodríguez, portero y auxiliar de la cocina. Fue veinte minutos antes de que unos 500 chicos entraran a las aulas. En ese escenario, los directivos de los 264 servicios educativos de Moreno -en algunos edificios funciona más de una escuela- decidieron reforzar la exigencia de que haya inspecciones y obras de infraestructuraque impidan una nueva tragedia, y que las escuelas permanezcan cerradas hasta que eso ocurra.

La comunidad educativa de la escuela 49 de Moreno. NESTOR GARCIA

La comunidad educativa de la escuela 49 de Moreno. NESTOR GARCIA

“La Escuela 49 es punta de lanza en esta lucha. Quieren una foto con los maestros y los chicos volviendo a clases, pero no se las vamos a dar hasta que estén todas las escuelas arregladas: queremos seguir con esta lucha”, dice Hernán Pustilnik, maestro de tercer grado de la escuela del barrio San Carlos II en la que se produjo la explosión. El 21 de agosto, cuenta el docente, el gobierno provincial les propuso reabrir la escuela: “Nos propusieron funcionar en la mitad de la escuela, con 160 chicos estudiando todos juntos en el comedor, baños químicos y viandas, porque no hay gas”. Y suma: “Desde hace dos semanas hay gente trabajando en la escuela pero no sabemos en qué porque no nos dicen nada. Que sepamos, no hay otras escuelas en Moreno con obras”.

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La versión desde la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia es distinta. Para el director General de Cultura y Educación, Gabriel Sanchez Zinny, todos los edificios educativos del distrito de Moreno tienen problemas de infraestructura. Ante la consulta de cuántos edificios tienen problemas de gas actualmente, Sánchez Zinny dijo que “son 82” y que “eran entre 140 y 145”

Una de las marchas para pedir Justicia por la muerte de la vice y el portero de la escuela 49.

Una de las marchas para pedir Justicia por la muerte de la vice y el portero de la escuela 49.

Según sostienen desde la cartera de Educación, en alrededor de 60 edificios ya se hicieron reparaciones y estarían en condiciones de abrir. Esos arreglos fueron desde cambios de cañerías hasta refacciones en artefactos que usan gas. El mismo tipo de arreglos, aseguran, se hacen por estos días en las 82 escuelas que aún tienen problemas de gas. Las fuentes de la cartera explican que el riesgo implícito en esos problemas se combatió con el cierre de llaves de gas. Y estiman que la totalidad de escuelas de Moreno podrían estar refaccionadas en los próximos diez o veinte días.

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Cintia Solís es menos optimista que los titulares del área de Educación de la Provincia. “Yo no creo que mis hijas vuelvan a la escuela antes de que termine el año”, dice. Son alumnas de la Escuela N° 2 del distrito: van a segundo y sexto grado. “Yo como mamá quiero que mis nenas estén seguras en la escuela. Por eso me parece bien la medida que tomaron los directores”, dice, y agrega: “La inspección de gas encontró muchas estufas que no tienen llave de paso y una pérdida en la cocina. A la vez, hay una medianera en el patio que al empujarla se mueve y se puede caer en cualquier momento. Está donde los chicos saltan y corren”. Cada lunes, Cintia y sus hijas se acercan a la escuela para que los maestros les den tareas de cada materia para toda la semana. Al lunes siguiente, las chicas llevan la tarea hecha, se llevan más trabajo para hacer en casa, y los maestros se llevan lo que tienen que corregir.

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En la Escuela N° 49 también hay un plan de continuidad pedagógica, tal como lo definen los docentes. “Tres veces por semana, los chicos reciben fotocopias que pagamos los maestros con tareas para sostener lo aprendido hasta ahora”, cuenta Pustilnik. Al sostenimiento educativo se suma otro: “Todos los días hay madres de la comisión que se formó después de lo que pasó con Sandra y Rubén. Recibimos donaciones y las repartimos entre los chicos, les armamos una bolsa con comida o preparamos comida nosotras, incluso los sábados”, explica Alicia Sánchez, madre un nene que cursa quinto grado en el edificio que explotó. El mediodía es la hora en la que más se concentran los alumnos alrededor de ese edificio al que les pegaron cartulinas para despedir a Calamano y Rodríguez: es la hora del almuerzo que antes se daba en la escuela que ahora tiene la puerta cerrada. Igual que todas las demás en Moreno.