La mayoría del Tribunal Electoral -5 de los 7 jueces- votó a favor de impedir su candidatura, en virtud de la ley que impide que un condenado en segunda instancia pueda presentarse a elecciones.

El Tribunal Superior Electoral decidió, por mayoría, la anulación de la candidatura del ex presidente Lula da Silva, presentada por el Partido de los Trabajadores. A partir de ahora, existen dos alternativas para el PT y sus aliados, el PCdoB y el Pros. Una de ellas es colocar, inmediatamente, a Fernando Haddad como presidenciable, acompañado por Manuela D’Avila como vice. La otra variante es que la cúpula de esa organización decida permitir a los abogados de la defensa de Lula, realizar la apelación a la Corte Suprema.

El relator del caso en esa corte, magistrado Luis Barroso, tuvo el voto inicial y decidió por rechazar la postulación del ex mandatario, lo que marcó una clara tendencia dentro del plenario de jueces.

El ministro Edson Fachin fue en segundo en expresar su posición y votó, en cambio, en sentido contrario al relator. Se basó en una circunstancia que él consideró definitoria: la exigencia del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para que Brasil garantice los derechos políticos del ex presidente brasileño. Según esa demanda, de aplicación inmediata, Lula deberá tener derecho a ser candidato y a realizar campaña inclusive desde la cárcel. Para Fachin, la Constitución brasileña internaliza los tratados internacionales, que en este caso fue ratificado por el Congreso en 2002. El magistrado, que también es miembro de la Corte Suprema, sostuvo que no se puede “violar” un acuerdo internacional por una decisión judicial.

El juicio se adelantó, y el anunció de esa anticipación ocurrió pocas horas antes del comienzo del plenario del TSE. El propio Barroso explicó por qué había pedido tratarlo este viernes, último día del mes, cuando todavía había dos semanas de tiempo. ”No tengo ningún interés que no sea el bien de Brasil; ni personales, ni políticos, ni ideológicos. Mi única preocupación es la defensa de la Constitución y la Democracia. En este momento complejo y polarizado, estoy convencido de que la mejor alternativa para el bien de Brasil es que el cuadro de candidatos sea definido antes del comienzo del horario de propaganda gratuita”.