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Ariel, uno de los damnificados dijo: “Arranqué desde el semáforo, y cuando voy pasando las últimas casitas siento el estruendo del piedrazo. En ese momento el primer impulso que te da es parar, pero seguí porque sabía que si paraba me iban a robar, o algo peor, y yo iba con mi hijo”, relató.

“Cuando paro, me encuentro con el señor de la camioneta y otros cuatro vehículos a los que también los habían apedreado“, precisó.

El entrevistado valoró que, afortunadamente, el vidrio de su parabrisas se astilló pero no estalló, lo que podría haberlo lastimado a él y a su pequeño hijo.

Además, mostró su indignación por la falta de respuesta del 911: “Hace más de una hora que llamamos al 911 y todavía no vino nadie. Pasó ese patrullero de la Policía de Seguridad Vial y le hicimos señas, y de comedidos se quedaron a auxiliarnos, pero el 911 no nos dio respuesta, todavía estamos esperando que vengan”, denunció.