Los investigadores están seguros de tener evidencia fuerte para determinar que Ariel “Guille” Cantero es el ideólogo de los primeros atentados contra jueces en Rosario. Dicen tener también el móvil que lo animó a bajar las órdenes del atentado contra viviendas que pertenecieron a Ismael Manfrín, el juez que presidió el tribunal que lo condenó a 22 años de cárcel.

Las pruebas están en el teléfono celular que utilizó para encargar la preparación de los ataques desde la cárcel de Piñero, donde estaba la misma noche de los hechos. La motivación era resistir o vengar lo que ya para el momento de los atentados era imposible de torcer: la orden judicial de traslado a la cárcel federal de Resistencia.

Tres tipos

Los fiscales llegarán a la audiencia imputativa contra Guille que tal vez se realice la semana próxima con tres tipos de prueba complementaria. De acuerdo a fuentes del caso la investigación se construyó con aportes testimoniales, por un lado. Además, con la interceptación del aparato usado para recibir información y bajar instrucciones. Por último con los mensajes recuperados del celular que se atribuye a Guille que fueron reconstruidos por peritos de Gendarmería con un aparato denominado Ufed, dado que habían sido borrados.

Los testimonios obtenidos por los fiscales Natalia Benvenutto, Valeria Pedrana y David Carizza fueron orientativos respecto de los presuntos tiradores que irán a audiencia imputativa, posiblemente el viernes.

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Los primeros dichos surgieron en la misma semana en que balearon las dos casas que habían pertenecido a Manfrín. Un mes después, el 29 de junio, la Tropa de Operaciones Especiales ingresó a la cárcel de Piñero y junto con el Grupo Especial de Operaciones Penitenciarias (Geop) detectaron en un lugar de difícil acceso sesenta celulares ocultos. Todos se secuestraron para ser sometidos a pericias que se le delegaron a Gendarmería.

Instrucciones

Entre esos aparatos fue hallado el celular que, según los fiscales, utilizó Guille para bajar las instrucciones de los ataques. Ya para entonces los fiscales tenían el aparato de una persona que recibió los mensajes que Cantero le transmitía a una mujer. Había, por consiguiente, tres líneas de celulares a analizar. En el teléfono secuestrado en Piñero que usaba Guille estaban los mensajes que le mandó a la mujer a quien daba indicaciones. El teléfono de esta mujer no fue encontrado. Pero sí lo fue, según fuentes de la causa, el celular usado por la persona a la que ella le envió los mensajes. Es decir que si bien falta el aparato del medio, los otros dos están secuestrados.

De acuerdo a las fuentes consultadas, los textos indican todos los actos preparatorios de los ataques a las casas que fueron de Manfrín. También de allí se pudo saber que quienes tramaron los ataques acopiaron mucha información adicional relacionada con este juez, no sólo la de los dos domicilios que balearon. También de estos mensajes surgían indicios sobre los autores materiales de las balaceras lo que se complementó con prueba testimonial coincidente.

Tiradores

Así fueron individualizados los dos jóvenes sospechados de disparar las armas.

Un matiz curioso es que uno de ellos había sido llevado a Tribunales hace dos semanas, acusado de abuso de armas y lesiones en contexto de violencia de género. Se llama Brian F., le dicen Cebolla y tiene 22 años. Fue representado por el abogado Gabriel Navas. El juez Rafael Coria le dictó prisión domiciliaria que parecía estar acatando porque efectivos de la Unidad Regional II lo encontraron en la casa. La investigación había sido hecha por la fiscal Luciana Vallarella pero lo acusó su par Matías Edery. Fue el 26 de julio.

A Brian F. le van a imputar haber disparado contra los domicilios vinculados con Manfrín. En tanto, según fuentes judiciales, el otro sospechoso de participar de esas balaceras es un chico de 17 años que fue apresado durante la tarde de ayer en Avellaneda al 4500 y quedó a disposición del Juzgado de Menores Nº 3.

En tanto, el tercer detenido en los allanamientos, Angel Alberto A., será acusado por la portación ilegal del arma que le fue secuestrada con la que se atacó, el 30 de junio, la casa del policía Ariel Lotito, que investigó a Los Monos.

Ufed, el destripador

El aparato que revivió los mensajes borrados de Guille Cantero, el Ufed, se usa en pericias forenses y es capaz de extraer datos fundamentales del 95% de todos los teléfonos móviles del mercado. Lo llaman “destripador”. Es un dispositivo inserto en un maletín que recupera registros de llamadas, incluso historiales de llamadas borrados de la tarjeta SIM o la memoria del aparato, lo mismo que videos, contactos, archivos de sonido o fotografías. Los peritos de Gendarmería, según fuentes de la causa, debieron revisar en jornadas ampliadas todo el material hallado en los 60 teléfonos secuestrados en Piñero hasta dar con el que se atribuye a Guille.

En el Ministerio Público de la Acusación (MPA) dan por descontado que la audiencia imputativa a Guille Cantero no implicará su traslado al Centro de Justicia Penal sino que se realizará por videoconferencia desde su lugar de detención en la cárcel federal de Resistencia.